“Por gérmenes propios de la piel -distinguió el infectólogo Eduardo López- que encuentran mediante la laceración o perforación una puerta de entrada al organismo, los tatuajes pueden encerrar un peligro. También por virus, bacterias y hongos presentes en el instrumental mal desinfectado o que no es descartable”.
Claro que desde que se comenzó con la moda de los tatuajes, las medidas de seguridad e higiene en esos aspectos avanzaron muchísimo, y la esterilización de los instrumentos necesarios para realizar tatuajes es hoy en día obligatoria en todos los centros en los que se los ejecuta.
Sin embargo, los dermatólogos apuntan que siempre algún riesgo existe.
“Por inocua que resulte -señalan profesionales de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD)- la invasión que se le hace al cuerpo cuando se le aplica un tatuaje es muy clara: perforamos la piel miles de veces para introducir la tinta y eso tiene sus efectos en las endorfinas y adrenalina que se disparan”.
Según los especialistas, los tatuajes tienen riesgos, en especial para las personas cuyo sistema de defensas (inmunológico) está predispuesto, ya que se pueden presentar reacciones de cuerpo extraño; es decir, que el organismo no acepta el pigmento como algo propio y empieza a reaccionar produciendo inflamación crónica, como procurando “sacar” ese pigmento.
Esta reacción del organismo contra la tinta del tatuaje se manifiesta en forma de úlceras, inflamación local y aparición de nódulos que son muy difíciles de eliminar, ya que las tintas inyectadas nunca serán eliminadas por completo de la piel.
De acuerdo a las estadísticas, aproximadamente una de cada 10 personas que se realizan un tatuaje experimentan reacciones negativas en la piel, como infecciones, enrojecimiento e hinchazón.
Un estudio encabezado por el departamento de dermatología de la New York University, reveló que el diez por ciento de las personas tatuadas experimentan una reacción negativa al grabado, de los cuales seis de cada 10 sufrieron problemas crónicos, como hinchazón o comezón durante años. De acuerdo con los investigadores, quienes encuestaron al azar a 300 personas con tatuajes, el 10.3% de los participantes reportaron ese tipo de problemas.
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