El joven de 26 años que fue demorado el jueves, acusado de ser uno de los dos motochorros que un día antes fusilaron a Narciso Alejandro Zelaya (26) para robarle su moto en La Granja, quedó formalmente detenido ayer por “homicidio calificado” y se negó a declarar ante la fiscal Betina Lacki.
También lo procesaron por el asalto a una pollajería en Belgrano entre 445 y 446, de City Bell, ocurrido media hora antes del asesinato de Zelaya. Es que al allanar su casilla de Hernández la policía encontró los documentos de las víctimas de aquel hecho, informaron fuentes judiciales y policiales.
En una situación parecida quedó el menor de 16 años que fue demorado junto al joven en el allanamiento del jueves, sólo que en su caso interviene la fiscal del fuero de Responsabilidad Penal Juvenil Ana Rubio.
Con respecto al mayor, oficialmente identificado como Fernando Miguel Bustamante, los mismos voceros confirmaron que “fue condenado por homicidio en 2007 y en 2013 le otorgaron la libertad condicional”, aunque no trascendió qué funcionarios intervinieron en esta resolución, ni detalles de la causa en la que estuvo involucrado. Se deduce que entonces era menor.
El crimen por el que ahora lo detuvieron de nuevo ocurrió a las 20 del miércoles, cuando Zelaya conducía su Yamaha YBR negra por la avenida 520 y paró en el semáforo de la esquina de 139.
En eso apareció por esta calle una moto oscura con dos sujetos a bordo, que cruzaron la rambla y abordaron al joven.
El que iba como acompañante lo encañonó con un arma e instantes después efectuó un disparo que perforó el tórax de Alejandro. El que manejaba la otra moto siguió su camino y el homicida se trepó a la de Zelaya, quien, herido de muerte, se arrastró unos metros hasta quedar en la vereda de una verdulería.
Un patrullero lo trasladó al hospital de Melchor Romero, donde ingresó ya sin vida.
Lo que los ladrones no sabían era que la YBR que robaron tenía un rastreador satelital, que condujo a los detectives de la DDI hasta una vivienda de 138 entre 509 y 510. Allí estaba, sin la patente y con otras dos en la misma situación y con faltantes. La chapa de la Yamaha la encontraron en un tarro de basura dentro de la casa, junto con los documentos de las víctimas de la pollajería.
A Bustamante y al menor los demoraron en un domicilio de la misma cuadra, cuya dueña se había ido al hospital durante la madrugada y permitió el acceso de los policías cuando regresó, poco después del mediodía. Allí también encontraron, debajo del colchón de una cama, un revólver calibre 22 largo con 2 cartuchos intactos, y, en un mueble, una pistola 6.35.
SUSCRIBITE a esta promo especial