Tomó un sorbo de agua tras su última respuesta, que derivó en el problema irresuelto de la inflación sin que ningún periodista le preguntara por ese tema. Alfonso Prat Gay había celebrado minutos antes la exitosa colocación de bonos para pagarle a los “holdouts”, pero ni siquiera esa buena noticia le permitió sacudirse las críticas que lo persiguen por la suba de precios.
El ministro de Hacienda y Finanzas habló ayer en sendas conferencias de prensa en la Casa Rosada y la propia sede de su cartera, donde por la tarde informó los detalles de la operación que permitirá saldar la deuda con los “fondos buitre”, en efectivo, el próximo viernes. En ese contexto, el funcionario estimó que la salida del default abrirá “un panorama limpio para volver a crecer”.
Prat Gay sostuvo, en la misma línea, que la economía argentina es “un tren que ya está arrancando”. Y se preocupó especialmente por aclarar que las mediciones de abril reflejarán un aumento “muy complicado” en los precios de la región metropolitana, por efecto del alza de las tarifas, pero aseguró que “será un salto de una sola vez”, que no volverá a repetirse.
UNA META DIFICIL
De hecho, ratificó la meta inflacionaria del 25% para 2016, algo que en este cuarto mes del año parece difícil de conseguir porque las proyecciones ya están encima del 35%. Pero el ministro afirmó que en el segundo semestre se producirá una disminución “drástica” de los precios, con “números van a estar más cerca del 1 que del 2”, en referencia al porcentual de inflación mensual.
El funcionario, que según constató EL DIA ayer fue el centro de la atención en el Gobierno, tuvo también definiciones más políticas. La primera de ellas elevó la mirada por encima de la capital federal y sonó como un cuestionamiento velado al PRO: “Cuando fijamos una meta de inflación, lo hacemos pensando que estamos en el Gobierno nacional, no en el gobierno de la Ciudad (de Buenos Aires)”, arremetió.
La segunda definición estuvo vinculada a la primera: “Todo el Gobierno y el gabinete está convencido de que este es el camino correcto”, aseguró Prat Gay. Según trascendió, el ministro se habría molestado en varias ocasiones con advertencias que le hicieron llegar al presidente Mauricio Macri otros miembros del gabinete económico, preocupados por la inflación.
Pero ayer Prat Gay dio cuenta de que pudo soportar esas presiones internas, con el respaldo del Presidente, que no fue gratuito porque le costó una caída importante en su imagen positiva, de acuerdo a las últimas encuestas, sobre todo en el Conurbano. “El panorama va a ser diferente, no sólo de la inflación sino también del crecimiento”, prometió el ministro.
El funcionario se mostró seguro con el rumbo emprendido desde el momento en que declaró la apertura del cepo cambiario, en diciembre pasado, pocos días después de instalado el gobierno de Macri. “Vamos a cumplir con lo que prometimos, simplemente que hay distintos puntos de maduración”, sostuvo Prat Gay en tácita referencia a la persistencia de la inflación.
El funcionario prolongó su línea de razonamiento y explicó que la política de reinserción de la Argentina en el mundo –con hitos como la visita de Barack Obama, la presencia en el foro de Davos y en el G20- tuvo su “broche de oro” con la colocación de los bonos para saldar la deuda con los “fondos buitre”. Y dijo que a partir de ahora empieza una nueva etapa económica.
“El plan fiscal no lo vamos a cambiar. La semana que viene vamos a anunciar el programa financiero. Accedimos al mercado internacional para evitar el ajuste que, paradójicamente, lo piden más adentro que afuera, donde ya lo entendieron. Tenemos un esquema gradual de reducción del déficit. Y en cuatro años vamos a estar cerca del 0,5% del PBI”, pronosticó.
EN LA MIRA
La aparición de Prat Gay no fue casual. El ministro pasó varios meses como blanco de duras críticas, mientras el propio Macri y el ala política del Gabinete buscaron atenuar el impacto de las reformas macroeconómicas con medidas sociales. Eso sí, buena parte de la oposición y de la sociedad considera que el Gobierno demoró más de la cuenta en aplicar los paliativos.
A Prat Gay se lo vio aliviado. Se permitió bromear con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, al final de la conferencia en la Rosada. “Vamos zarpando”, le dijo por lo bajo mientras el funcionario que es la mano derecha de Macri anunciaba un acto en la Fragata Libertad. Afuera lloviznaba, casi como de costumbre. Aunque ahora se espera que se empiecen a disipar los nubarrones.
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