Jorge Chueco, un abogado clave en la causa de lavado de dinero conocida como “ruta del dinero K” que había desaparecido la semana pasada en forma misteriosa, fue arrestado ayer en Paraguay y expulsado de ese país, al que había ingresado ilegalmente.
Chueco, cuya detención se produjo en la ciudad de Encarnación, ya fue trasladado anoche a la Argentina en medio de un gran operativo de seguridad montado en la frontera entre ambos países, indicaron fuentes de Gendarmería Nacional.
El abogado, sobre quien había pedido de captura nacional e internacional en la causa por lavado de activos donde está preso el empresario kirchnerista Lázaro Báez, quedó alojado en el Escuadrón 50 de la Gendarmería, en Posadas (Misiones), donde era sometido anoche a las revisiones médicas de rigor, para ser trasladado a Buenos Aires.
EXPULSION POR ILEGAL
La expulsión, en lugar de la habitual extradición, se dispuso rápidamente porque el prófugo había entrado ilegalmente a Paraguay.
En principio las autoridades políticas y judiciales argentinas mostraron cautela sobre la identidad del sujeto, pero funcionarios policiales, judiciales y gubernamentales paraguayos dieron numerosos detalles para confirmar los datos.
Así, con el avance de las horas se confirmaron el arresto y la identidad de Chueco desde el juzgado federal porteño de Sebastián Casanello y en el despacho del juez de Misiones Osvaldo Lunge, que había tomado intervención por la desaparición del abogado, ocurrida el jueves pasado.
La prudencia y la demora se fundaba en los antecedentes de la triple fuga de los condenados por el triple crimen de General Rodríguez, en enero pasado, y la detención que no fue en Paraguay del empresario Ibar Pérez Corradi, buscado como ideólogo de esos homicidios y evadido de la Justicia desde hace cuatro años.
Anoche se montó un impresionante dispositivo de seguridad en el puente “San Roque González de Santa Cruz” que une las ciudades de Encarnación y Posadas. En ese punto se dispusieron al menos una decena de patrulleros de Gendarmería y Prefectura y grupos especiales de fuerzas de seguridad.
La noticia sobre la detención de Chueco se conoció pasadas las 18 desde Paraguay, cuando el comisario guaraní Juan Barúa, jefe de la policía del departamento de Itapúa, dijo a la radio ABC Cardinal, que se había cumplido con la orden de captura internacional por el caso de lavado de dinero.
NO SE RESISTIO
Según dijo luego el oficial, Chueco “ingresó a Paraguay ilegalmente por la zona fronteriza entre Foz de Iguazú y Ciudad del Este, estaba solo, en buen estado de salud y no opuso resistencia” cuando lo detuvieron en la vereda, frente al hotel “Le Club” de Encarnación, ciudad fronteriza a Posadas.
Barúa precisó que el abogado “fue llevado a la comisaría, se le avisó a la gente de Gendarmería y de Migraciones y pudo confirmarse que era Jorge Oscar Chueco, argentino, de 64 años”.
De acuerdo al relato de autoridades paraguayas, el hombre fue interceptado porque se parecía a Chueco y cuando le preguntaron su nombre se identificó como “Antonio Villalba”. No llevaba DNI. En diálogo con ABC Cardinal, la fiscal Liliana Galeano señaló que el hombre se había alojado en el hotel bajo la identidad de “Antonio Cubillas” y que quería matarse. “Uno de los propietarios del hotel vio una conducta rara en él, incluso fue hasta uno de los balcones y estaba por tirarse cuando lo socorrieron y lo atajaron; ahí uno de los empleados lo reconoció”, precisó Galeano.
Chueco era apoderado de “Helvetic Service Group SA”, la empresa que estaba detrás de SGI, la financiera conocida como “La Rosadita” donde se vio a allegados al empresario Báez contando millones de dólares y euros que aún no está claro de dónde surgieron.
CHEQUES, DESDE LA ROSADITA A SUIZA
El letrado había sido mencionado la semana pasada en esa causa por el “arrepentido” Leonardo Fariña, quien lo describió como una persona que tuvo un “rol importante” en el armado legal de la operatoria. Y ya desde mediados del año pasado el fiscal Guillermo Marijuan había solicitado su indagatoria, convencido de su papel en las maniobras.
La orden de captura contra Jorge Chueco fue ordenada por Casanello ante las “sospechas concretas” de haber participado del blanqueo de capitales mediante el depósito en la cuenta de Austral Construcciones, la empresa de Báez, de 33 millones de dólares “a través de nueve cheques endosados por Jorge Chueco –como apoderado de Helvetic”.
Según el juez, las operatorias consistían en “transferencias de dinero procedente de fuentes ilícitas desde SGI Argentina SA a Helvetic Services Group SA”, que compraba y vendía títulos que se transferían en dólares a través de un sistema de compensación y liquidación en Suiza.
El juez Casanello ya dispuso la inhibición de sus bienes, en el marco de la indagatoria a la que lo convocó junto a otros imputados.
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