El presidente de Ecuador, Rafael Correa, informó ayer que 54 personas fueron rescatadas con vida tras el terremoto que el sábado sacudió la zona costera del norte del país, donde se contabilizan 480 muertos y 4.027 heridos, además de 231 desaparecidos, según datos oficiales. Correa ofreció este balance a periodistas en un nuevo recorrido por zonas afectadas, donde observó los daños causados, conversó con damnificados y saludó a personal de equipos nacionales e internacionales de rescate desplazados a la zona. El mandatario agradeció “muchísimo al mundo entero” la solidaridad mostrada con Ecuador y señaló que “toda América latina” mostró su respaldo, además de gobiernos de países como España y EE UU: “me acaba de llamar el presidente Obama”, comentó.
Además, estimó en unos 3.000 millones de dólares las pérdidas causadas por el sismo de magnitud 7,8 en las escala de Richter. Esa cifra, indicó Correa, es un 3% del PBI nacional e implica años de reconstrucción. “Va a ser una lucha larga, por eso invito a no desanimarnos”, agregó. El sismo puso más presión sobre la economía del miembro más pequeño de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) , que ya sufría por los bajos precios del crudo y pronosticaba un crecimiento cercano a cero para 2016. A pesar de que la vital industria energética no sufrió grandes daños por el terremoto, las exportaciones de bananas, flores, cacao y pescado podrían retrasarse por las rutas agrietadas y las demoras en los puertos.
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