Por EDUARDO TUCCI
La grieta en la AFA alcanzó en las últimas horas su máxima expresión cuando a la última reunión del Comité Ejecutivo apenas asistieron 23 de los 45 representantes con ausencias pesadas como River, Boca, San Lorenzo y Racing, que pintan a las claras el desacuerdo de una gran parte de los clubes con la conducción de Luis Segura y algunos de los dirigentes que lo acompañan en su gestión.
En medio del clima enrarecido, entre las entidades más poderosas crece la idea de armar una Superliga, que apuntaría a nacionalizar el formato de la Premier League inglesa, la Liga Profesional de Fútbol español o el Calcio italiano, iniciativa que cobró más fuerza después de conocerse las intenciones de Claudio “Chiqui” Tapia de pelear por el sillón principal de la Casa de calle Viamonte. La instalación de esta candidatura por parte de un dirigente con amplio respaldo entre los clubes del Asenso y del fútbol del interior provocó que los clubes grandes observaran en el presidente de Barracas Central a un potencial enemigo a la hora de buscar nuevos ingresos.
Quienes siguen de cerca la interna de la AFA aseguran que la idea de una Liga paralela, además de captar el interés de las entidades de mayor predicamento, también viene obteniendo el visto bueno de otros equipos que forman parte del actual certamen superior y que tantas ausencias en la reunión del Comité Ejecutivo además de no resultar casuales tienen directa relación con la feroz interna desatada.
A todo esto los actores principales de una pelea que tiene final abierto dijeron lo suyo y dejaron muy en claro las diferencias. Tapia, más enojado que otras veces, no ahorró críticas para quienes pegaron el faltazo (“Fueron llamativas las ausencias, todo esto es una falta de respeto); mientras que Luis Segura adelantó que “por como están las cosas, prefiero quedarme en mi casa”; y Matías Lammens reconoció que “la Liga paralela es una posibilidad”.
Mientras el encuentro del martes en la AFA estuvo a punto de suspenderse por falta de quórum, los cinco grandes más varios dirigentes de otros clubes de Primera División compartieron una reunión en un restaurante de Belgrano en el que se habló concretamente de auspiciar un nuevo formato que abra las puertas a mayores ingresos: la Superliga Argentina.
Sobre quiénes participarían de ese certamen, cómo se desarrollaría y desde cuándo todavía no hay respuestas aunque Matías Lammens -presidente de San Lorenzo y tesorero de la AFA- reconoció: “Hemos hablado del tema con otros dirigentes; no solamente sería un salto de calidad sino una solución para los clubes del fútbol argentino y no hay que tomarlo como algo rupturista sino una forma de mejorar los ingresos”.
Está claro que la política de la Asociación del Fútbol Argentino no deja de sorprender y la interna declarada a partir de la frustrada elección del nuevo presidente en la polémica asamblea de diciembre ha derivado en una división entre los clubes casi sin precedentes, que incluye como dato relevante la amenaza de crear una nueva Liga. De aquí al 30 de junio, fecha decidida para la elección del nuevo presidente, esta controversia promete nuevos y jugosos capítulos.
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