El republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton consiguieron victorias sólidas en las primarias en su estado natal de Nueva York, e inmediatamente las citaron para sostener que son casi imparables en la carrera por la nominación presidencial de sus respectivos partidos.
La derrota que Ted Cruz sufrió ante Trump en la votación del martes llevó el impulso en la carrera republicana de vuelta al favorito, justo cuando los miembros del Comité Nacional Republicano comenzaron a reunirse en Florida para discutir su convención de julio, donde elegirán a su candidato.
Para la favorita en la carrera demócrata, la victoria más estrecha de Clinton sobre Bernie Sanders cortó una racha de triunfos de su rival de 74 años de edad y le dio a la ex secretaria de Estado un impulso muy necesario para las batallas que se avecinan.
La victoria de Trump, que celebró al ritmo del tema de Frank Sinatra “New York, New York” en la Trump Tower en Manhattan, marcó un rebote de su derrota en Wisconsin dos semanas atrás. El magnate podría tener otra gran noche el 26 de abril, cuando Pensilvania, Connecticut, Rhode Island, Delaware y Maryland voten sus primarias. Con un equipo de campaña rearmado y un desempeño más centrado, Trump ha tratado de mejorar en las últimas semanas su perfil como candidato.
El tono de su discurso de la victoria estuvo en consonancia con un estilo más medido que el multimillonario adoptó recientemente. El botín de más de 95 delegados que Trump cosechó en Nueva York lo acercó más a los 1.237 que necesita para ganar la nominación de manera indiscutida. Cualquier cifra inferior a esa daría lugar a una convención disputada cuando los republicanos realicen su cónclave nacional en Cleveland (Ohio) del 18 al 21 de julio.
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