Tres robos en un mes es la estadística llamativa y preocupante de una serie de episodios ocurridos en la sede de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, en su edificio lindero a Ingeniería.
Los casos presentaron la similitud de haber sucedido siempre de mañana, en un horario que suele estar repleto de estudiantes y profesores. No obstante eso, los intrusos se las arreglaron para cometer los robos sin que nadie los descubriera.
El último hecho ocurrió cerca de las 10.30 del miércoles, cuando los ladrones (ni siquiera se sabe cuántos eran) bajaron por una escalera hacia un subsuelo y allí forzaron el candado y la cerradura de una puerta.
Lo hicieron para entrar en una dependencia donde el personal auxiliar de la facultad deja sus objetos personales. Sólo en el hurto del miércoles se robaron “tres carteras, camperas y plata”, según enumeró un hombre que realiza tareas de limpieza.
Los episodios previos también habrían arrojado un saldo similar de objetos robados. Y volvieron a suceder durante las mañanas.
Todos los casos, según trascendió, habrían sido denunciados en la Policía Federal, que tiene jurisdicción en las facultades públicas. Las sospechas están puestas en “gente ajena” a la casa de estudios.
Mientras, el personal de maestranza al menos intenta prevenirse de nuevos robos.
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