La sucesión de marchas y contramarchas que acompaña el proceso de cierre de la planta del Ceamse de Punta Lara, dispuesto hace más de 3.000 días por un fallo de la Suprema Corte que ordenó el cierre de ese relleno sanitario y la construcción de uno nuevo, acaba de sumar una instancia más, que podría derivar en nuevas consecuencias conflictivas. En esta oportunidad, los ecologistas que reclaman la clausura del predio y su reemplazo por otro que incorpore el servicio del reciclado, lanzaron un virtual ultimátum al señalar que en el plazo de 48 horas, de no mediar novedades, volverán a recurrir al mismo Alto Tribunal de justicia.
Tal como se informó en este diario, esa alternativa fue anunciada por ecologistas de la ONG Nuevo Ambiente durante una audiencia de la llamada comisión de seguimiento y contralor que se desarrolló en la Defensoría del Pueblo, y que contó también con la presencia de representantes de la Ceamse, de la empresa adjudicataria de la construcción (Arcillex S.A), autoridades del OPDS y de la comuna ensenadense.
Según detallaron algunos de los asistentes, los representantes del organismo provincial (Opds) afirmaron que la obra de la nueva planta no puede avanzar sin la previa declaración de impacto ambiental, que debe ser confeccionada por ese mismo organismo. Para ello le solicitó a la empresa completar la información de estudios de impacto, asegurándose que hasta ahora sólo se encuentra autorizado el permiso para usar nueva tecnología.
Como se sabe, la nueva planta funcionará al lado del Aeroclub La Plata, y será de tratamiento mecánico-biológico para unas 800 toneladas por día, en función de las necesidades de la Región. Se indicó, como dato novedoso, que contará con un sistema mecánico para separar los residuos orgánicos e inorgánicos; uno manual para papel, plástico y cartón, y electromagnético para los materiales ferrosos.
El inicio de la construcción del obrador hace poco más de un mes autorizó a suponer que se abrían posibilidades ciertas de que pudiera resolverse el grave y pretérito problema que plantea la disposición final de los residuos en nuestra zona. Sin embargo, la obra aún no dio comienzo por las razones indicadas.
Como se ha dicho anteriormente acá, merecen mención, por cierto, los vecinos y entidades ambientalistas que vienen siguiendo de cerca el tratamiento de los residuos de la Región y pelean, desde hace años, por el cierre definitivo de la planta de enterramiento de Ensenada. Ellos fueron los primeros en arremeter contra las demoras que se sucedieron. Ellos fueron, también, quienes llevaron sus planteos a la Suprema Corte de Justicia, entre otras múltiples gestiones realizadas.
Cabría señalar, una vez más, que la carga cotidiana de residuos que se deposita en el predio de Punta Lara, producida por la región Capital -es decir La Plata, Berisso, Ensenada, Brandsen, Magdalena y Punta Indio- se lo hace en un lugar que literalmente “no da más”, pues su capacidad de depósito se encuentra colapsada desde hace tiempo.
No debiera ser necesario instar a las autoridades responsables a velar por la continuidad de los trabajo hasta garantizar la entrada en funcionamiento del nuevo predio, que incorporará a las propias del enterramiento sanitario las ventajas del reciclado. La crítica situación que hoy se vive en la Región en lo que se refiere a la recolección y disposición final de los residuos registrará, ciertamente, una mejora sustancial cuando se habilite la nueva planta.
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