Para millones de personas en el mundo, la llegada de la primavera conlleva picazón en los ojos, irritación de la garganta y la nariz corriendo todo el día. Sin embargo, aunque parezca increíble, también muchos perros sufren de alergia al polen. De hecho, las alergias en los cuadrúpedos aumentaron considerablemente en los últimos 30 a 40 años.
Aún no han sido investigadas lo suficiente las causas exactas. Para muchos científicos, podría haber desempeñado un papel clave en esto la modificación del comportamiento de los perros. Antes, los animales vivían en granjas, en el campo y al aire libre, no encerrados en apartamentos en la gran ciudad. Eso modificó su relación con los gérmenes: los perros incluso son lavados con champú para que no tengan olor. Los canes están demasiado limpios, lo que hace que su sistema inmunológico esté demasiado inactivo y reaccione por eso más fuertemente al polen.
Sin embargo, la solución a la alergia tampoco es tener a los animales sucios. Tanto en los perros como en los seres humanos, las alergias tienen un componente genético y pueden ser heredadas. Incluso hay razas más propensas a las alergias que otras, como los bulldog franceses, los labradores, los golden retriever, los bóxer o los terrier.
La mayoría de los dueños comprueba la alergia perruna tras un paseo. El perro se rasca y se levanta la piel. En general, se ven afectadas la cara, la barriga y las patas. Mientras las personas alérgicas suelen lagrimear y estornudar, los perros reaccionan a través de la piel.
Al igual que en los casos de neurodermatitis, los perros afectados por la picazón entran en un círculo vicioso: el rascado permanente afecta al pelaje y esto irrita a la piel. Estas partes de la piel, a la vez, se vuelven más susceptibles a las infecciones bacterianas.
Las molestias dependen de los momentos de floración de las plantas que provocan alergia. La mayoría de los dueños de perros advierten la alergia de su animal en sus primeros años de vida. Alérgenos como los ácaros del polvo, el polen de las plantas o las esporas del moho pueden provocar en los perros una dermatitis atópica, es decir, una enfermedad de la piel con picazón.
¿Pero qué es lo que más problemas trae a los perros? Los veterinarios pueden determinarlo a través de tests y, de esa forma, prevenir posibles riesgos en el hogar. ¿Puede ser que el detonante sean los árboles que hay delante de la puerta? ¿O son las plantas del parque?
Sin embargo, la fuente más frecuente de alergias es difícil de evitar y se trata del polen que el viento distribuye por el aire y que queda pegado al pasto. Dado que los perros caminan por el pasto, el polen se adhiere directamente a su pelaje. De esta forma, los alérgenos del polen llegan fácilmente a la piel. Por eso, algunos veterinarios recomiendan una ducha fría tras el paseo para limpiar las patas y la barriga del perro. Los animales especialmente sensibles deberían ser bañados dos veces a la semana con un champú antialérgico para volver los paseos más llevaderos.
Los sprays de cortisona también pueden proporcionar cierto alivio. Sin embargo, hay que tener cuidado con los medicamentos que se mezclan en la comida: algunas tabletas con cortisona pueden tener efectos secundarios.
Otros dueños apelan a las recetas caseras, pero los resultados no son siempre positivos. Los veterinarios advierten acerca de tratar los ojos enrojecidos del perro con té de manzanilla: en vez de calmarlos, el té los reseca. Lo mejor es -previa consulta con el veterinario- enjuagar los ojos con agua tibia, cuidadosamente.
A largo plazo, puede ser de ayuda una terapia inmunológica que consiste en suministrar durante un periodo de tiempo determinado de varias semanas pequeñas dosis de alérgenos, hasta que el cuerpo se adapta y crea un escudo protector natural. Algunos animales se curan después de dos o tres años, otros necesitan tratamiento toda la vida.
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