A partir de 2009 (cuando comienza a profundizarse la apreciación cambiaria, las empresas manufactureras pequeñas -entre 10 y 50 ocupados- han experimentado una merma significativa en sus vínculos comerciales internacionales, pero aún peor ha resultado para las medianas -51 a 200 ocupados-, que redujeron en 10 puntos porcentuales su porción de firmas con ventas al exterior (aunque mantienen una proporción de exportadoras muy superior a la de las pequeñas empresas).
No obstante, no se observan diferencias sustantivas en términos de la evolución de la facturación por transacciones comerciales internacionales, dado que para ambas dimensiones la apertura exportadora ha disminuido en unos 5 puntos entre 2009 y 2015.
Desde una perspectiva regional y respecto a 2009, los datos disponibles para 2015 revelan una caída en la proporción de pymes industriales con vínculos comerciales con el exterior en todas las regiones excepto NOA (similar a 2009), destacándose la reducción en NEA y área metropolitana 28 y 15 puntos).
No obstante, estas dos regiones no presentaron una disminución en sus ventas al exterior tan pronunciada como la región Sur, con una apertura exportadora inferior en 33 puntos (y 13 puntos menor la proporción de firmas exportadoras allí localizadas).
Cabe destacar que NOA, prácticamente sin variaciones respecto de 2009 en la proporción de firmas exportadoras, incrementó sus ventas al exterior en 18 puntos
BUROCRACIA
También la Fundación Observatorio Pyme cuestiona la injerencia de procedimientos burocráticos (como los permisos de importación) en el proceso productivo.
En 2012, cuando las DJAI entraron en vigencia, se relevaron datos al respecto que mostraban una baja sustituibilidad de los insumos importados por otros de origen nacional, ya sea en el mercado o a través de la propia producción de la empresa: 6 de cada 10 firmas no podían adquirir el insumo importado en el mercado local, esto es, no contaban con capacidad interna de sustitución.
Esto mostraba un problema central del segmento pyme manufacturero: si bien con bajo componente importado entre sus insumos de producción (7% de los costos), aquéllos que adquiría en el mercado internacional presentaban una baja sustituibilidad.
Ahora, tras cuatro año, las empresas que sufrían dificultades para importar insumos, continuaban con el mismo inconveniente de sustituibilidad: sólo el 40% podía reemplazar los insumos de producción importados por otros de origen nacional.
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