Por WALTER EPISCOPO
SENSACIONES
La mítica banda Los Redonditos de Ricota tenía una frase célebre, que era “solos y de noche” haciendo referencia que siempre tocarían en horario nocturno y sin ninguna otra banda. Y Los Redondos tienen lados en común con Gimnasia, que anoche fue anfitrión de un clásico raro. Por empezar, por el horario. Desde la década del ‘70 que no se jugaba de principio a fin con luz artificial en el “Juan Carmelo Zerillo”.
Y después de tanto pataleo y una verdadera “campaña del miedo”, se jugó. Y no pasó nada. Obvio faltó el ingrediente que le han quitado desde la Seguridad, quienes encuentran soluciones para jugar en el verano, pero no el resto del año, con las dos hinchadas. Por eso los hinchas hicieron su fiesta solos y en este caso en el inusual horario nocturno. El clásico ya fue distinto por eso. Tanto se habló en la previa que en los Jardines del Estadio las charlas daban vuelta en eso; después en las polémica Bologna si o no, el golero recibió apoyo del hincha y el hombre que ataja con los pantalones largos tuvo una correcta labor.
Escenario repleto y todos rogando porque no lloviera, que aguante hasta un rato después de que termine el partido y deje llegar a casa.
Gran recibimiento para el local con humo y bombas adentro y afuera de la cancha. La inmensa bandera cubriendo la cabecera del Bosque y otra en 60 y el pedido para los de azul y blanco dirigidos por Alfaro de “hoy hay que ganar Basurero, hoy hay que ganar”, y “ esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar”.
El insólito saludo rival a la nada bajo una ensordecedora ola de chiflidos. Y el saludo entre los técnicos que nunca llegó dejando en claro que hay algunas “cuentas” que no se cerraron en un pasado Cervecero en común. Un partido de dientes apretados. Pero hasta ahí. El pasado veraniego los condenaban a casi todos. Por eso mucho abrazo, palmada y pedido de disculpas ante alguna pierna fuerte. Hubo mucha lucha y pocas ideas, pero el aplauso final premió el esfuerzo realizado por los hombres de Alfaro.
En el final, una mancha, leve, pero mancha al fin. En su marcha hacia el vestuario, algunos allegados a Gimnasia cruzaron algunas palabras con los jugadores albirrojos. Cuando parecía que la situación se agravaría la policía intervino y retiró a éstos del lugar y la cosa terminó ahí.
También hubo un cruce entre un integrante del departamento de fútbol de Estudiantes con un empleado.
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