El impacto que el ajuste tarifario de los servicios públicos tendrá en el sector productivo y comercial en la Región se colocó en el eje de los temas de la política local. Mientras productores y comerciantes se quejan de los aumentos en los costos de producción y funcionamiento, en el oficialismo y la oposición observan de cerca las posibles consecuencias que los nuevos valores de la luz, el gas y –próximamente- el agua tendrán en la economía local y, fundamentalmente, si se trasladarán a los precios al consumidor.
El debate se coló en el Concejo Deliberante con el impulso por parte de la oposición de la declaración de la emergencia para los productores florifrutihortícolas en lo que es reconocido como “el cordón verde más importante del país”. Si bien las medidas son de carácter nacional y provincial y exceden al municipio, propios y ajenos ven necesaria la intervención de la Comuna como nivel del Estado más cercano a los problemas de la ciudadanía. Y en ese sentido, ya se analiza presentar al gobierno provincial una serie de propuestas tendientes a paliar la situación de estos sectores, claramente diferenciándolos de los usuarios residenciales.
En forma paralela, el intendente, Julio Garro, se alista para anunciar formalmente obras para la Ciudad que impactarán en áreas como la seguridad, la salud y el tránsito y que tienen como base fondos de la Nación y de la Provincia. Pero también apuesta a lograr el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que por ahora sólo analiza la planificación de los emprendimientos más necesarios para la Región, fundamentalmente, el de llevar agua y cloacas a las localidades.
Falta más de un año para las próximas legislativas pero en el oficialismo y la oposición los distintos espacios ya analizan los posibles armados en los que comienzan a asomar interesados en ser diputados provinciales y concejales. Esas incipientes pujas, traducidas en diálogos, encuentros y conversaciones, están lejos de tener tintes de definición pero sí encuentran los primeros visos de proyección.
En Cambiemos, las distintas líneas internas del PRO buscan un armado “sin grietas” y que los reúna en una sola lista. Pero a la alianza gobernante también la integran el radicalismo y la Coalición Cívica, que por lo bajo no dejan de expresar ciertas diferenciaciones de la conducción local. Mientras algunos sectores de la UCR van a reclamar ir a las PASO “sí o sí”, otros, por lo menos, se muestran como un oficialismo crítico. Son los casos de los dos precandidatos que fueron a la interna con Garro, Sergio Panella y Claudio Pérez Irigoyen. Mientras el primero se manifiesta “alejado” de la gestión del intendente, el segundo reconoce el malestar radical frente a la poca “representación” en la administración local.
En el marco de su acuerdo de gobernabilidad con el oficialismo, en el Frente Renovador la prudencia sigue siendo la marca a la espera del lugar que Sergio Massa asuma respecto del gobierno de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, aunque sus referentes locales continúan con actividades que incluyen la presencia de dirigentes provinciales, esta semana, la de Daniel Arroyo.
Y en el Frente para la Victoria, mientras continúan los plenarios con referentes provinciales del PJ, que han incluido la visita de ex funcionarios de Scioli como Alberto Pérez y Alberto De Fazio, algunos buscan a nivel local la unión de los bloques del FpV-PJ y el FpV Nacional y Popular del Concejo, con la convicción de que el peronismo tradicional y La Cámpora aúnen fuerzas para el tiempo electoral que sin duda se anticipa.
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