“Fue un asalto a la ilusión”, reflexionan los damnificados de la crisis laboral en TecPlata pero también muchos otros berissenses que se entusiasmaron con la idea -sostenida desde el Estado- de la vuelta a Berisso de una actividad económica solo comparable con la de los legendarios frigoríficos, donde sus tres turnos daban trabajo a miles de vecinos y le ponían a la histórica calle Nueva York el orgulloso apodo de “la calle que no duerme”.
sin trabajo
A un año de aquellas festivas inauguraciones (hubo tres en total), la empresa filipina Ictsi -que construyó Tec Plata para sumarla al negocio que ya opera en otros 29 puertos del mundo- anunció que el negocio no era negocio. Que se habían invertido 480 millones de dólares “apostando” a que una nueva oferta portuaria, más económica que las existentes en los puertos de Buenos Aires y Dock Sud, tentara a las empresas navieras y a los importadores y exportadores.
A fines del mes pasado la empresa, desde donde algunas fuentes señalan que “ya se ha dicho cuanto había que decir” anunció que cerraba sus puertas sin haber operado con ningún buque internacional.
Según se explicó, en poco más de un año, apenas un centenar de buques -de dos empresas cuyos propietarios estaban vinculados “por amistad” al ex gobernador Scioli- , entraron a Tec Plata para dejar electrodomésticos fabricados o ensamblados en Tierra del Fuego.
Pero ninguna de las grandes marcas internacionales estampadas en los contenedores que se apilan en el puerto de Buenos Aires o de Dock Sud, se hizo ver el pelo por Berisso.
vence el plazo
Blanqueda la situación por parte de la empresa y tras una ruidosa protesta de los trabajadores, el ministerio de Trabajo bonaerense dictó una conciliación obligatoria que obligó a la empresa a seguir pagando los salarios y cargas sociales.
Esto ocurrió a fines de marzo y el plazo, ya expirado, se estiró hasta el fin de la semana que comienza sin que aparezca otra solución en el horizonte.
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