Tras tres años de espera, los hermanos Joel y Ethan Coen ponen firma a un nuevo filme, luego de que, tras el estreno de “Balada de un hombre común” (2013) se volcarán a su trabajo como guionistas. Y consigo traen a uno de sus actores fetiche, George Clooney, que en su cuarta colaboración con los hermanos encabeza un elenco de lujo en “¡Salve, César!”, que llega el jueves a los cines locales.
Fiel al estilo de los Coen, el filme examina el mundillo del entretenimiento y destripa el Hollywood de la caza de brujas de los 50 con el particular sentido del humor de sus directores, esta vez más cariñoso que lo viene a ser la marca de la casa. “No podemos ser nostálgicos, no vivimos esa época. Pero sí, hay una especie de admiración tierna por ese Hollywood”, admitió Joel Coen sobre una película que encadena cada uno de los tópicos de la gran fabrica de sueños con su correspondiente chiste o ironía.
TERNURA
“¡Salve, César!” es, como explicó Ethan, un filme tierno sobre el trasfondo de un Hollywood donde todo es cartón piedra y mentira, menos la caza de brujas del maccarthismo. Clooney interpreta a la estrella de lo que en Alemania se denomina un “Sandalenfilm” -película en sandalias o de romanos y cristianos-, que no se librará de ese incómodo calzado y demás atrezzo en todo el filme, y al que captura otros dos extras también en sandalias. “Me someto a que estos dos tipos se rían de mí”, explicó Clooney, sobre los papeles que suelen adjudicarle los hermanos -“en realidad, primos en primera línea”, bromeó- de individuo de pocas luces, como el actor al que interpreta ahora.
Ahí están también el actor-cowboy (Alden Ehrenreich) incapaz de pronunciar una frase si le sacan del western para colocarlo en un filme de salón, más todo tipo de prototipos del cine de género, como Scarlett Johansson convertida en sirena a lo Esther Williams.
Y por encima del papel de Clooney está el de Josh Brolin, cerrando el espectacular reparto, interpretando un “hombre para todo” al servicio de su estudio hollywoodiano que debe resolver el embarazo de una actriz y el secuestro de un actor por un grupo de guionistas convertidos al comunismo bajo el liderazgo de Marcuse, en una villa de Malibú: estas dos peripecias conducen la película, en el clásico estilo Coen que funde absurdo, humor y policial (y, en general, confusiones que devienen de la innata estupidez humana).
VOLVER A LAS BASES
Un estilo que hizo a los cineastas una marca entre los críticos de cine, después de su ópera prima “Simplemente sangre” y “Miller’s crossing”, pero que los cineastas oriundos de Minesota no sacan a pasear por la pantalla grande desde 2008, cuando presentaron la exitosa “Quémese después de leer”.
Tras aquel filme, los inquietos hermanos dirigieron dos dramas, el metafísico “Un hombre serio” y el melancólico “Balada de un hombre solo”, además de incursionar en el western. El silencio de tres años, además, es sólo en la dirección: los Coen no se toman un segundo para respirar y trabajaron en 2014 con el guión de “Unbroken”, bajo la dirección de Angelina Jolie, y colaboraron con Steven Spielberg en “Puente de espías”, nominada a mejor guión original en los últimos Premios de la Academia.
Ahora, tras tres años encabezan un nuevo proyecto y, por supuesto, todos quisieron formar parte: cada vez más, las películas de los Coen parecen verdaderas reuniones de estrellas, y esta no será la excepción.
SUSCRIBITE a esta promo especial