N ewell’s jugó mejor y dispuso de la tres llegadas más claras, pero el arquero uruguayo Sebastián Sosa, en dos de ellas, y el marcador lateral Víctor Salazar, en el final, salvaron a Rosario Central, y el apasionante y violento clásico rosarino terminó empatado sin goles ayer en el Estadio Coloso Bielsa, por la duodécima fecha del Torneo Transición de Primera División.
Newell’s fue superior en el primer tiempo porque presionó bien en el mediocampo.
Newell’s hizo bien sólo la mitad del libreto de la recuperación porque la mayoría de las pelotas que consiguió lo hizo con faltas, algunas groseras y malintencionadas como el descalificador planchazo de Maxi Rodríguez a Musto, a los 16’, que era expulsión para cualquier árbitro menos para el permisivo Fernando Rapallini, quien sólo lo amonestó, luego del remolino de jugadores ‘canallas’ que se le fueron encima al capitán ‘rojinegro’.
El arbitraje marcadamente localista de Rapallini volvió a quedar expuesto a los 30’ cuando Diego Mateo cometió una falta de expulsión sobre Cervi, en la mitad de la cancha, y el juez, quien no amonestó las jugadas que lo ameritaban y lo hizo en las que eran de expulsión, sólo le sacó la amarilla.
El complemento fue otro partido porque Central se adelantó en el campo y controló mejor la pelota a través de Gustavo Colman y las proyecciones de los laterales Salazar y Villagra, así como de los volantes Giovanni Lo Celso y Franco Cervi, bien acompañados por Marco Ruben.
Central tuvo su única llegada clara del complemento a los 14´ cuando Ruben peinó un córner desde la derecha y Mauro Cetto metió una volea de derecha, que pasó apenas arriba del travesaño.
Newell’s casi lo gana a los 41’ cuando Boyé habilitó en forma magistral desde afuera del área al ingresado Ignacio Scocco, quien pasó al arquero Sosa pero el tucumano Salazar, quien había quedado enganchado, se la pellizcó y la pelota le volvió al arquero, en una salvada providencial que vale tanto como un gol a favor.
A los 43’ Rapallini amonestó por segunda vez y expulsó a Damián Musto por una mano intencional en la mitad de la cancha, pero en los siete minutos que Newell’s jugó con un hombre más no generó una llegada clara, ante un Central que se defendió como pudo y no logró sacar el contraataque.
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