A la inseguridad de siempre, que castiga sin distinciones en la Ciudad, se le sumó otro factor que en buena medida colaboró con que los delincuentes no hayan sido descubiertos y pudieran escaparse, a entender de las víctimas. Se trató de la oscuridad que invadía la cuadra, a partir de un corte en el suministro del alumbrado público, que habría empezado hace varios días.
El cuadro de situación bien podría ajustarse a lo que se suele vivir en los sectores postergados de la periferia platense, pero no. Este robo sucedió en 13 entre 42 y 43, en una zona donde últimamente se registraron varios episodios delictivos.
Eran cerca de las 19.30 del martes cuando un par de motochorros daba vueltas por ese lugar. De entre el montón de negocios que hay, eligieron una dietética.
“Esto es un asalto”, dijeron al irrumpir. Uno de los ladrones llevaba una pistola en la mano. Las empleadas del comercio se quedaron estáticas ante la amenaza y no se resistieron.
Por lo poco que accedieron a contarle a este medio, los asaltantes no golpearon ni encerraron a nadie. “No hubo situaciones de violencia. Les dimos todo lo que nos pedían, la plata de la caja y una computadora”, resumió una mujer que trabaja en el negocio.
“Fue todo muy rápido”, agregaron, para dar cuenta de la velocidad con la que los delincuentes se bajaron de la moto, cometieron el asalto, volvieron a la calle y desaparecieron de escena.
La policía fue convocada luego, pero no hubo éxito en sus intentos por ubicar a los motochorros en los alrededores.
Algo que molestó mucho a las víctimas de este robo fue la “falta de luz” que dominaba esa cuadra cercana a Plaza Paso. El motivo aparente habría sido un corte en el suministro callejero, que al parecer habría comenzado hace varios días y que, pese a los reclamos, todavía no se solucionó.
“Esto es una boca de lobo”, describieron los damnificados y otros vecinos de la zona. Estos últimos manifestaron también su preocupación por el aumento delictivo en los alrededores.
piden mas prevencion
El contexto al que se refirieron tiene ejemplos cercanos en tiempo y espacio. En 12 entre 38 y 39 se metieron a robar en un kiosco por tercera vez en un mes. En cada oportunidad lo hicieron forzando el acceso desde el frente.
La última de ellas, destruyeron el vidrio que da a la calle. Se robaron 10 mil pesos en mercaderías. Los dueños, llegados hace poco del interior bonaerense, deberán afrontar el costo de reponer esas pérdidas e invertir otro tanto en reparar lo roto. Para evitarse más trastornos, también planean instalar alarma y rejas, lo que se traduce en más erogaciones.
Más cerca del centro, otra dietética fue también afectada por la inseguridad en el comienzo de la semana. Ocurrió el lunes a la mañana, cuando un peatón de 40 años ingresó al negocio con el permiso de la empleada, para después amenazarla y quitarle la recaudación. Aunque tuvo para con ella buenas maneras, la obligó a encerrarse en un baño.
Ante la amplitud de hechos que incluyó diversas modalidades y horarios bien diferentes, parece haber algo que aúna a todos los comerciantes, y es el pedido de mayor prevención por parte de la Policía.
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