En Henderson, ciudad bonaerense en la que nació y donde fue trasladado en los últimos días por el agravamiento de su enfermedad, falleció el padre Gerardo Eder Solari Branchina, de la arquidiócesis de La Plata. Sus restos son velados en su pueblo natal y allí recibirán sepultura.
La pérdida del sacerdote provocó un profundo pesar en los círculos católicos en los que se comprometió con su labor pastoral. Tenía 51 años.
El padre Gerardo había nacido el 20 de enero de 1965. Hijo de Eder Solari - “Pingo”- y María Angélica Branchina - “Beba”, tuvo tres hermanos: Silvina, Facundo y Miguel.
Fue ordenado sacerdote por el arzobispo platense, monseñor Héctor Aguer, el 17 de marzo de 2012. Previamente había estudiado y ejercido las profesiones de periodista y locutor.
Como diácono estuvo destinado en la parroquia María Auxiliadora de Abasto, donde continuó como vicario, una vez ordenado cura.
Fue, asimismo, encargado de la atención de la Vicaría de Madre de la Divina Gracia, en la localidad platense de Melchor Romero, y se desempeñó como capellán de las Hijas de la Misericordia de la Tercera Orden Regular de San Francisco.
El 13 de marzo de 2015 fue designado vicario en el barrio de Villa Catella, Ensenada, más concretamente en la iglesia San Martín de Porres - calle 127 entre camino Rivadavia y calle 34 -, erigida en parroquia unos meses más tarde, el 3 de noviembre del mismo año. Desde ese día fue nombrado primer párroco de la institución religiosa y desempeñó ese cargo con suma dedicación hasta su fallecimiento.
La del padre Gerardo fue la segunda pérdida de un religioso que sufrió en pocos días la comunidad de feligreses de San Martín de Porres, pues el último domingo falleció el padre Julio Britos, quien también había tenido a su cargo el templo ensenadense.
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