La Justicia y las fuerzas de seguridad continuaron ayer en Santa Cruz con la búsqueda y valuación de bienes del empresario Lázaro Báez.
El fiscal Guillermo Marijuan, en quien el juez Casanello delegó las pesquisas, se trasladó ayer a la ciudad de El Calafate -a quien la ex presidenta Cristina Fernández siempre consideró su “lugar en el mundo”- junto con sus colaboradores y efectivos de las policías de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y Federal, de la Prefectura y de la Gendarmería para concretar operativos por la llamada “ruta del dinero K”.
Hasta anoche se habían realizado en El Calafate alrededor de la mitad de los operativos previstos, después de que los investigadores efectuaron en Río Gallegos otras inspecciones, por ejemplo en la estancia Cruz Aike, que se atribuye a Báez.
Los dos primeros operativos en terreno calafateño fueron “en una casa de la costanera local, que de acuerdo a catastro figura a nombre de Báez pero que en esta ciudad sureña siempre se le asignó a Máximo Kirchner”, según indicó la agencia OPI Santa Cruz.
Se explicó que otra comisión judicial/policial fue a una inmobiliaria de Libertador al 2200, de la cual es dueña una persona a la que se vincula con Báez como administrador de sus propiedades en esa localidad. Por ello se buscaban datos de esa vinculación comercial y posibles conexiones con el ex presidente Néstor Kirchner. Asimismo, hubo una diligencia en un local de venta de neumáticos ubicado en el acceso a esa ciudad.
La información añadió que también se allanó una propiedad contigua al “Hotel Bahía”, otro edificio que se adjudica a Báez, y que los funcionarios judiciales y los efectivos de seguridad se trasladaron además al Barrio Salesiano, donde se midieron terrenos ubicados en ese lugar, ya que las pesquisas incluyen la tasación de las propiedades.
Los procedimientos incluyeron una visita de peritos y efectivos de la Policía Metropolitana a un departamento porteño que Martín Báez -el procesado hijo de Lázaro-, con el fin de proceder a su tasación.
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