Madre e hija dormían en su vivienda de diagonal 74 entre 32 y 33, cuando, a las 6 de la mañana de ayer, las despertó un violento estruendo. Al asomarse a la calle, vieron a un auto Toyota Corolla negro incrustado contra el frente de esa casa, que terminó con serios destrozos. Ana Vidal, que vive en ese domicilio, contó que “el conductor tenía un corte en un pómulo y fuertes dolores en las piernas. Dijo que eso le pasó por esquivar a un perro”.
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