Hubo un tiempo en que los gigantes de la informática se circunscribían a los negocios en la web. Facebook, Google o Twitter son algunos de los ejemplos de una época que está dando paso a otra: el avance de la era digital a otras áreas de negocios propias de la economía tradicional y en las que la estrategia de los emprendedores pasa por rentabilizar y convertir en oportunidad la transformación que promueven las nuevas tecnologías.
Así lo indican analistas que ponen como ejemplo emprendimientos como Airbnb, líder en la oferta de alojamiento sin disponer de un sólo inmueble y que es actualmente la pesadilla de los hoteleros de todo el mundo. Otro ejemplo que se menciona es el de Netflix, líder cinematográfico a nivel mundial que no cuenta con una sola sala.
En la misma sintonía, Uber podría transformar el transporte publico urbano sin contar con ningún auto.
Entre los efectos de su llegada a 57 países se cuenta el nacimiento de numerosas empresas de carácter regional que se formaron siguiendo sus pautas, o aún de empresas de taxis tradicionales que se transformaron incorporando tecnología a su actividad cotidiana.
Pero el avance digital apunta también a otros negocios. Uno de los elementos que aparece como clave en esta transformación es el “Big Data” o análisis inteligente de datos que a partir del enorme caudal de información disponible en Internet ofrece la posibilidad de deducir pautas de comportamiento y tendencias.
Este caudal de información ya se aplica en el comercio, insertando publicidad segmentada para llegar con más precisión a los clientes; en la industria del automóvil; en el ámbito farmacéutico, para dar mayor eficacia a los ensayos clínicos; en el deporte para asesorar a los clubes sobre contrataciones, lesiones y períodos de descanso ideales para cada futbolista y en Medio Ambiente, para predecir fenómenos naturales.
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