Destacada profesional de dilatada y reconocida trayectoria en el ámbito de la salud pública, a los 68 años falleció la médica anestesióloga Zulma Di Giovan Battista. Querida y respetada por su calidez en el trato, sus gestos solidarios y, en definitiva, sus valores humanos, su partida causó sentidas muestras de pesar en distintos círculos de la Ciudad.
De cuna platense, había nacido el 30 de septiembre de 1947, siendo la hija menor del matrimonio conformado por el médico Noé Nicolás Di Giovan Battista y la profesora de biología Filomena María Rodríguez. Tuvo un hermano mayor, Gustavo, con quien compartió una entrañable infancia en el hogar familiar de Plaza Moreno y en la casa del barrio de 2 entre 58 y 59, a la que se mudaron luego.
Las aulas del colegio Eucarístico fueron el escenario donde transcurrió su educación primaria, mientras que completó la secundaria en el Normal 1 “Mary O. Graham”.
Siguiendo, de alguna manera, los pasos de su padre, eligió una carrera en la cual pudo ejercer su vocación de servir al prójimo y se recibió de médica en la UNLP.
Se desempeñó algún tiempo como profesora en una cátedra de Biología en la facultad de 60 y 120, pero finalmente se dedicó de lleno a la anestesióloga, rama de la medicina en la que se especializó.
Convencida del lugar que debía ocupar la salud pública en la organización social, priorizó siempre su labor en ese ámbito y evitó ejercer la actividad privada. Fue anestesióloga del Hospital de Niños y luego del Larrain, en Berisso, donde ocupó la jefatura del servicio, hasta convertirse en Directora Asociada del centro médico. Antes de jubilarse ocupó por algunos años el puesto de Directora del Programa de Medicación de Crónicos de la Provincia.
Quienes la conocieron valoraron su “honestidad intachable, entrega incuestionable y enorme sentido de responsabilidad y justicia”. Por esas cualidades, a mediados de los ‘90 su incansable labor fue reconocida oficialmente con un diploma como personalidad destacada en el ámbito de la Salud provincial.
Zulma construyó, además, su ideal de familia. Se casó con el médico Alejandro Maggiora, a quien conoció en el ambiente universitario. El matrimonio tuvo tres hijos: Patricia Zulma, Andrea Laura y Alejandro Gustavo, quienes, a su vez, les dieron siete nietos. A todos ellos se entregó por completo, educando con el ejemplo y conjugando en la dósis justa firmeza y ternura.
De cálido espíritu, se caracterizó por la dulzura en el trato; siempre tenía a mano una palabra reconfortante para aquel que la necesitara. Fue, a la vez, una mujer de emociones arrebatadas y decisiones juiciosas.
Solidaria, colaboró frecuentemente con cooperadoras de hospitales y con asociaciones proteccionistas de animales.
Lectora incansable, poseía una enorme biblioteca y disfrutaba de abrevar en los géneros más variados. Los libros eran para ella otra ventana al mundo. Leer, tanto como pasar tiempo en familia o con amigos, era su forma de fluir, su ideal de felicidad.
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