“Lázaro se la va a comer por un tiempo. Pero habla si le tocan a los hijos. Está muy caliente con Cristina desde la muerte de Néstor. Y no los puede ni ver a Echegaray y Zannini”. La frase se le escuchó a un ex colaborador del contratista Lázaro Báez, quien sigue preso por orden del juez federal Sebastián Casanello en la causa que investiga la denominada “ruta del dinero K”.
Desde la cárcel de Ezeiza, Báez parece haber ratificado este cuadro de situación al reclamarle protección al gobierno, especialmente para sus tres hijos, quienes habrían sufrido amenazas en la última semana. Mientras tanto, se sucedían los allanamientos del fiscal Marijuán, tanto en Río Gallegos como en Calafate y en diversas estancias de la familia Báez en Santa Cruz.
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