ROXANA MORDUCHOWIZC
Especialista en cultura juvenil y autora de Los chicos y las pantallas
Los adolescentes no miden el alcance de internet. No imaginan por qué un extraño a quien no conocen y no los conoce, se interesaría por leer lo que escriben en su perfil. En su imaginario, solo quienes los conocen leerán sus textos. Para ellos, las audiencias son exclusivamente sus amigos. Los chicos viven entre tres pantallas: la televisión, el celular y la computadora. Viven en un mundo visual. Las casas argentinas tienen más pantallas que libros, diarios y revistas. Los chicos utilizan las pantallas para todo: comunicarse con amigos, buscar información, escuchar música, ver películas, mirar televisión, hacer la tarea y jugar. Aun cuando los más jóvenes se sientan “expertos” y afirmen que son los que “más saben” de tecnología en la casa, es cierto también que este saber es instrumental. Los chicos pueden saber cómo resolver problemas tecnológicos y cómo manejar las herramientas mejor que sus padres. Sin embargo, la experiencia de vida y la capacidad de reflexión es siempre de los adultos. Por ello es tan importante que los padres acompañen a los chicos en el uso que hacen de las pantallas y estén al tanto de sus prácticas.
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