Reconocido abogado; especialista en derecho administrativo; juez federal de larga trayectoria, falleció en Mercedes, provincia de Buenos Aires, adonde había trasladado su residencia luego de retirarse de la actividad, falleció Armando Emilio Grau. Tenía 88 años.
“Bobi”, como lo llamaban en sus círculos más íntimos, era hijo del químico Carlos Grau y de Pastora Carreño y nació en La Plata el 3 de noviembre de 1927. Fue el tercero de los cuatro hijos del matrimonio, y creció junto a sus hermanos Carlos, Jorge y Roberto.
Alumno siempre distinguido, con sobresalientes calificaciones, cursó la escuela primaria en el Colegio San Luis, la secundaria en el Colegio Nacional “Rafael Hernández” y la carrera de Derecho en la facultad de Abogacía de la Universidad Nacional de La Plata.
Su primer trabajo, en el que comenzó a desempeñarse mientras concurría al 6º año del Nacional sin descuidar en lo más mínimo sus obligaciones de estudiante, fue de secretario en el estudio de un profesional allegado de su familia.
Luego, una vez graduado, ingresó al Poder Judicial, primero al de la Provincia y después al del ámbito Federal.
Tras ocupar un cargo de titular en un juzgado provincial fue nombrado juez federal, función que ejerció hasta su jubilación.
De manera paralela, despuntó la docencia. Con una fuerte vocación educadora fue profesor titular de las cátedras de Derecho Administrativo I y II de la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP, como así también dirigió el Instituto de Derecho Administrativo de la institución académica.
Asimismo, dictó durante largos años su especialidad en la Universidad Católica de La Plata - UCALP -.
Interesado por las enseñanzas de la Biblia - obra que releyó en infinidad de oportunidades - escribió y publicó textos - junto a su hermano Jorge - sobre distintos aspectos del contenido de los libros religiosos.
Apasionado por el estudio, fue dueño de una nutrida biblioteca que contenía, en su mayor parte, un valioso material jurídico.
Como poseedor de un profundo sentido del compromiso y de la responsabilidad, se entregó por entero a cada proyecto de vida que encaró. Fue también muy propio de él su carácter metódico.
En sus años jóvenes fue un habilidoso rugbier. Su sello, en ese deporte, lo dejó en La Plata Rugby Club, entidad en la que fue socio vitalicio. Ya en la vida adulta se volcó al golf y en esa disciplina también puso todo su entusiasmo.
Casado con Celia Siri Caracoche, fue padre de dos hijas: Patricia - fallecida - e Inés. Tuvo seis nietas y dos bisnietas.
Recto, íntegro, y siempre dispuesto a dar una mano, se lo recordará, justamente, por su espíritu generoso y su hombría de bien.
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