Daniel Carabón vive en Villa Garibaldi junto con su mujer y sus tres hijos y dice que en ese barrio de La Plata, tanto como en Parque Sicardi, “no es necesario que haya una lluvia récord para que la vida de todos los días se complique. Pero abril fue tremendo, porque llovió muchos días y hubo momentos en que quedamos aislados, con los caminos destruidos, y rogando no tener ninguna emergencia”.
En esa zona del sudeste platense una semana atrás los vecinos se movilizaron para pedir soluciones a los problemas que les provocan las lluvias y mejoras en el barrio.
Carabón, que está cargo de un sitio de la red social facebook donde se plantean los problemas del barrio, dice que durante la seguidilla de días de lluvia que vivió la ciudad, sus hijos debieron faltar hasta cuatro días a la escuela.
“Y a mi se me rompió el tren delantero del auto y arreglarlo me costó 5.000 pesos. Eso por el estado en que se encuentran las calles, que hace que ningún vehículo resista”, sostiene el vecino.
Romper el tren delantero del auto es apenas uno de los obstáculos que encuentran los vecinos de la zona cuando se trata de salir del barrio en días de lluvia.
Los otros: que el auto se quede encajado en el barro o que se vaya a las zanjas, otros dos problemas que ocurren cn frecuencia en calles que son todas de tierra y donde las huellas “a veces son tan profundas que el suelo golpea el piso del auto”.
Estas penurias se ven acompañada por algunos cambios en la vida cotidiana, estrategias que se siguen para enfrentar la presencia permanente de la lluvia y sus trastornos.
“Acá en el barrio, hasta que llegan al asfalto los vecinos cubren el calzado con bolsas plásticas. Pero es una solución a medias, porque muchas veces los chicos aún así se van a al escuela con el calzado mojado, lo que hace que se enfermen con más frecuencia, porque se pasan todo el día con los pies fríos. Y la mayoría estudia en el centro de la Plata”, sostiene el vecino.
La preocupación por las eventuales emergencias médicas también se acentúa durante las largas jornadas lluviosas.
“Mi mujer está embarazada y acá sabemos que un ambulancia no puede entrar. Ultimamente nos enteramos de que hay una idea de poner ambulancias todo terreno para poder entrar a barrios como éste, pero lo que nosotros queremos no es eso, sino que nos areglen las calles. Hay gente en el barrio que está operada de la cadera y que vive preocupada por si tiene una emergencia. Pero más allá de la emergencia, la unidad sanitaria más cercana a estos barrios está a 20 o 30 cuadras y eso es otro motivo de preocupación, que se suma a la fata de servicios básicos, con excepciónde la luz y el teléfono”
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