Los cruces entre Cambiemos y el FpV no tienen tregua. El cambio de gobierno de la intendencia de Pablo Bruera a Julio a Garro se inició bastante antes del 10 de diciembre y parece no tener fin. En aquel momento Garro denunciaba haber recibido como herencia más de 533 millones de pesos de deuda y delegaciones “vaciadas” de vehículos y herramientas. También hubo acusaciones cruzadas sobre el manejo del sistema de cooperativismo y presuntos “boicots” con las luminarias públicas y semáforos.
Pero estamos inaugurando mayo y mientras algunas de esas discusiones han sido saldadas a otras les falta ser puestas en claro. Según la contabilidad oficial, el déficit municipal no supera los 370 millones y las causas por 11 mil bienes faltantes detectados en el inventario municipal siguen todavía “en proceso” y sin grandes conclusiones. Así se desprende del debate crucial que ahora mantienen los dos sectores en pugna con un libro sobre la mesa: el de la rendición de cuentas 2015.
¿Qué tiene en particular este balance contable que todos los años el Ejecutivo presenta en marzo al Concejo Deliberante y al Tribunal de Cuentas sobre lo ejecutado el año anterior? Que esta vez, como vence el 31 de diciembre, es el intendente en funciones el que presenta los números de la gestión de su antecesor. Y en medio del tratamiento que iniciaron los concejales emerge de nuevo la cuna de la polémica, porque el Ejecutivo decidió presentar los números “tal como los encontró”, sin presentar las compensaciones de reasignaciones presupuestarias. El FpV critica e impugna: “Así no se puede tratar, porque los números que surgen de una rendición presentada así son falsos, no muestran la realidad de lo ejecutado”.
Para que se entienda explícitamente: nadie cuestiona que las partidas no se hayan gastado en lo que debieron gastarse, sino que, como es facultad del Ejecutivo a la hora de gestionar, algunos montos se reasignaron para cubrir emergencias en otras áreas y en el documento final no se consigna su posterior reposición. Es decir, el FpV busca que conste en actas la prolijidad de lo gestionado. Desde Cambiemos también tienen argumento: “Que lo compense el Tribunal de Cuentas, nosotros no sabemos a ciencia cierta cómo invirtió el dinero una gestión que no es nuestra”, responden.
RESULTADO
El resultado de estos cruces muestra a un oficialismo intransigente, un FpV que amenaza con judicializar el problema y el resto de los sectores políticos que escucha a ambos madurando la que será su posición. La escena muestra algo claro: los cruces polarizados entre uno y otro espacio no tienen horizonte de final, porque en medio crecen los enrostres por las medidas de gestión de uno y otro lado y hasta los insultos y epítetos subidos de tono. Si no es el ajuste tarifario es la preocupación por el desempleo, problemas nacionales que se cuelan para intercambiar reproches.
Quedó claro en un pasaje de la última sesión del Concejo. El edil del FpV y dirigente gremial Pedro Borgini habló de la situación de los despidos. El presidente del cuerpo, Fernando Ponce, no dudó en bajar a su banca y acusar al sindicalismo de haber acompañado al menemismo “sin haber defendido” a los trabajadores. Fue una afirmación que tocó al edil massista y dirigente de Camioneros, Miguel Forte, que la replicó con dureza.
A Forte no le hizo falta la “invitación” lanzada por el FpV para ir a la marcha de ayer. Como dirigente del gremio de Hugo Moyano, su presencia estaba asegurada.
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