Por GARGANTA
HOY: LOS REFERIS.
Si existe un trabajo exótico, peligroso, cansador, estresante, masoquista e injusto entre otras cosas, es el de árbitro de fútbol. ¿Qué pensamiento extraño anida en el cerebro de una persona para querer ser el centro de todas las miradas ya que se viste distinto del resto, tiene un pito en la boca y agradece los insultos que bajan desde la tribuna y de los mismos jugadores a los que les imparte justicia? No lo sabemos. Probablemente será tarea para profesionales; los demás nos dedicaremos a insultarlo como Dios manda y fecha tras fecha. Estos tres chistes que leerán, los insulté desde la tribuna de la cancha de Gimnasia, tribuna puteadora como pocas.
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