“GRITÁS Y GRITÁS Y NADIE TE ESCUCHA”
“Hace más de treinta años que tenemos esta plata acá y sigue pasando lo mismo. Además de que vivimos condenados a limpiar, nos arruina la salud: mi hija menor tiene la capacidad pulmonar disminuida por culpa del hollín. Vivimos reclamando pero es como un grito silenciado; gritás y gritás y nadie te escucha”.
Nelba
Vecina de Barrio Campamento
NADIE SE ACOSTUMBRA A PERDER SALUD
“A larga te terminás acostumbrando a vivir con la casa llena de polvillo, a que todo lo que queda afuera, desde el bebedero del perro hasta la bañadera del nene, termine lleno de carbón. Pero nadie se acostumbra a perder la salud. Y en este barrio hay un montón de chicos con alergias y enfermedades respiratorias”.
Julián
Vecino de Barrio Campamento
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