La detención del suboficial de la Policía, Patricio Masana, no sólo provocó revuelo por quien fue la víctima del robo, en el que le endilgan una supuesta participación, sino también por su lujoso nivel de vida.
Es que Masana, pese a los 18 mil pesos que tenía como sueldo en blanco, alquilaba una casa por casi 50 mil pesos en el country Grand Bell de City Bell, si se incluyen las expensas; andaba en Mercedes Benz y gozaba de otras prerrogativas de un verdadero “millonario”.
Estos números ayudan a suponer que el policía tenía otro tipo de ingresos y no precisamente por carriles legales.
A partir de esa situación, a sabiendas de que manejaba las horas Polad de varios servicios adicionales en la zona céntrica de la Ciudad, las fuentes consultadas por este diario presumen que “pudo tener participación en actividades delictuales”.
“Todo esto también está siendo investigado”, agregaron los mismos voceros, en relación a la causa que maneja la fiscal Virginia Bravo y de la que podría desprenderse otros nombres de altos miembros de la fuerza o, hasta la política, sobre quienes también hay sospechas.
Por esta misma cuestión, aunque algunos hablaron de una “inspección de rutina”, Asuntos Internos estuvo el viernes pasado en la Departamental La Plata, aunque no trascendieron otros detalles del procedimiento.
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