Lázaro Báez tendría un límite muy marcado: la exposición de su familia. Y por eso, cuentan que cuando se encontró con el operativo en el aeropuerto de San Fernando, buscó proteger a su hijo Martín, quien también venía en el vuelo procedente de Santa Cruz, quien no quedó detenido aunque con una guardia policial en un departamento porteño que sería propiedad del empresario allegado a los Kirchner.
Ayer trascendieron más detalles de las últimas horas de Báez antes que fuera llevado desde San Fernando a una dependencia policial de Palermo, para “evitar una posible” fuga, según el juez. El empresario de la construcción, favorecido por las obras públicas durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, no había presentado un plan de vuelo, y de ahí el temor que pudiera escaparse a un país vecino.
Aseguran que Báez junto a su hijo estaban distendido hasta que el piloto del avión Lear Jet LV BPL, de la flota de su empresa de taxis aéreos, alertó sobre la presencia de efectivos de seguridad en la pista de aterrizaje. “Parece que tenemos un problema”, dijo.
Después de ser detenido, cuentan que el empresario se quebró al hablar con su hija y habría advertido que era el momento de dar su verdad.
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