Numerosas muestras de profundo pesar provocó el fallecimiento del abogado platense Miguel Angel Llorens.
Había nacido en nuestra ciudad el 26 de enero de 1937. Hijo de Susana García Miguel Llorens Herrera, fue el mayor de sus dos hermanos: Susana y Eduardo.
Hizo la escuela primaria en el colegio San Luis, y la secundaria en el colegio Nacional de la Universidad Nacional de La Plata, donde se recibió de bachiller. En ambas escuelas cosechó numerosas amistades.
En la facultad de Derecho de la UNLP egresó como abogado, profesión que ejerció en estudios de la capital federal.
Luego ingresó al poder judicial, donde realizó la carrera profesional hasta alcanzar el cargo de juez penal en el distrito de San Martín.
También desarolló su vida institucional en el colegio de Abogados de La Plata, donde fue miembro del Tribunal de Disciplina. También integró la Asociación de Magistrados y funcionarios del Poder Judicial bonaerense.
Se casó con Ana María Argüelles, con quien tuvo cinco hijos: Miguel, Federico, Ana María, Paula y Bartolomé. La familia se amplió con la llegada de 14 nietos.
Desarrolló actividades políticas en su vida universitaria, con su visión liberal de la economía. Políticamente se acercó al ideal conservador.
En su juventud jugó al rugby, en el club Los Tilos. Luego siguió los partidos de La Plata Rugby Club, donde jugaban sus hijos. En lo futbolístico, fue simpatizante de Estudiantes de La Plata.
Fue socio del Club Del Progreso, de la capital federal, donde realizó distintas actividades deportivas y sociales.
Fue un ávido lector de la historia argentina, americana y universal. Su interés lo llevó a tener una valiosa colección literaria. También le gustaban otros géneros, pero la historia y la política cautivaron su mayor interés a la hora de elegir los textos.
La honestidad y la responsabilidad fueron dos ejes de su vida profesional, familiar y social. Periódicamente se reunía con sus amigos de la primaria y secundaria, manteniendo una fuerte tradición.
Fue un profesional que fue reconocido por su rectitud a la hora de abordar cada caso que le tocaba afrontar, lo que permitió llegar al cargo de juez en una intensa carrera que forjó en el poder judicial.
De bajo perfil, pero muy ameno al turno de las conversaciones en reuniones sociales, fue también reconocido por su generosidad a la hora de transmitir conocimiento en las diferentes etapas de su vida, un rasgo que fue rescatado por colegas y jóvenes profesionales.
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