Con un apellido que despierta recelo entre muchos peruanos, la candidata conservadora Keiko Fujimori llegará el domingo a los comicios presidenciales como la favorita, pero tendrá que luchar por evitar un probable ballotage con Pedro Pablo Kuczynski, un ex ministro de centroderecha, o Verónika Mendoza, una legisladora de izquierda que atemoriza a los mercados.
La hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori ha liderado las encuestas durante varios meses con sus promesas de mantener el rumbo económico y acelerar la inversión pública, aunque los sondeos pronostican que no lograría votos suficientes para consagrarse en primera vuelta.
Después de una agitada campaña electoral en la que fueron excluidos varios candidatos, los reflectores están puestos en la pugna por el segundo lugar el 10 de abril, en elecciones en las que participarán unos 23 millones de peruanos.
Fujimori, de 40 años y que cuenta con el apoyo de un tercio de los electores, podría tener que medirse en junio con Mendoza, de 35 años, que propone cambiar la Constitución para favorecer a los más pobres. Sería una histórica definición femenina que consagraría a la primera mujer presidenta del país minero.
O bien podría tener que luchar con Kuczynski, un ex funcionario del Banco Mundial de 77 años que promete atraer inversión privada en grandes proyectos detenidos por conflictos sociales, sobre todo en la explotación de recursos naturales.
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