Leonardo Fariña pasó de ser un chico -nacido y criado en La Plata- de barrio a uno de esos personajes mediáticos que asoman cada vez más seguido en la TV, tras casarse con la modelo Karina Jelinek. Pero también pasó de una familia de clase media a ser un joven que cambió su Peugeot 206 por dos Ferrari, y a viajar en aviones privados, vivir en un piso en el coqueto barrio porteño Parque, regalar joyas de Tiffany y festejar una boda que costó millones.
Ese misterioso giro en su vida comenzó a levantar sospechas de la AFIP sobre sus gastos, con un sueldo de 6 mil pesos en el 2010.
Pero todo explotó cuando en el programa de Jorge Lanata habló sobre el transporte de bolsos con dinero desde Santa Cruz, que dieron origen a la causa judicial sobre presunto lavado de dinero, que involucra a Lázaro Báez, el empresario que recibió millonarias obras públicas durante las administraciones de los Kirchner.
Sin embargo, a los pocos días, por otros medios, negó haber hablado seriamente: “Querían ficción y les dí ficción”, aseguró.
QUEDO PRESO
El mediático personaje desde hace dos años se encuentra preso en el penal de Ezeiza, por una causa de evasión fiscal, en la que ya le fue denegada la excarcelación.
Fariña está procesado por evadir más de 28 millones de pesos en impuestos entre 2010 y 2011 por la compra de un campo en Mendoza por cinco millones de dólares que pagó en efectivo. La causa la tramitó la justicia federal platense.
“Soy el único que quedó detenido”, se quejó hace poco, también en el programa de Lanata, y adelantó que con la garantía del “arrepentido”, iba a contar toda la verdad de la llamada “ruta de dinero K”, tras la citación del juez Casanello, que reactivó la causa después del escandaloso video grabado en La Rosadita, donde se ve al hijo y al contador de Lázaro Báez, entre otros, contando grandes fajos de billetes.
Y, al parecer, habría cumplido.
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