A sólo cinco cuadras del lugar donde, hace poco más de un mes, un hombre de 35 años recibió el impacto de una piedra en la cabeza, cuando viajaba en un micro de la Línea Este, que le terminó costando la vida luego de varios días de agonía en el hospital San Martín, otra unidad de la misma empresa fue atacada a pedradas.
Esta vez no hubo que lamentar heridos y la fría letra del sumario policial dirá que se trató de un “daño”.
Sin embargo, el hecho, que se registró ayer por la tarde en el cruce de las calles 609 y 4, encierra una gravedad inusitada, porque, como ocurrió con el caso de Néstor Soria, la víctima fatal, un grupo de menores se escondería detrás de la agresión.
Una fuente consultada por este diario aseguró que “según nos dijeron los testigos, eran chicos muy chicos. De no más de 10 años”.
Por ahora, no hay nadie identificado. Y si bien fue un solo proyectil el que impactó en el ómnibus, provocando la rotura de uno de sus vidrios, los menores habrían lanzado varios al aire.
Como se recordará, el ataque a Soria ocurrió en 609 y 115, el pasado 5 de abril. Y generó varias manifestaciones en reclamo de justicia, ya que todavía la investigación no arrojó resultados.
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