El proceso de juicio político para suspender a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quedó ayer en un limbo jurídico por el enfrentamiento entre los titulares de la Cámara de Diputados y el Senado. La decisión del presidente interino de Diputados de anular una votación que daba luz verde al impeachment a Rousseff fue rechazada por su homólogo en el Senado. “Es una decisión intempestiva”, que “no tiene ninguna cabida” en el proceso democrático y que “no puede ser aceptada”, afirmó el titular del Senado, Renan Calheiros. Así respondía a la resolución de Waldir Maranhao, del Partido Progresista, de aceptar un pedido del abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo, argumentando que hubo “vicios” en el voto del mes pasado en la cámara baja a favor del impeachment a Dilma. Maranhao cuestionó que los partidos hayan ordenado u orientado a los legisladores cómo debían votar y denunció que muchos diputados anunciaron con antelación el voto, lo que a su entender supone un enjuiciamiento previo y “una clara ofensa al amplio derecho de defensa consagrado en la Constitución”. El titular de Diputados había solicitado al Senado que el proceso volviera a esa cámara para ser reconsiderado. Sin embargo, Calheiros dijo que seguirá adelante con el cronograma previsto. Es decir, mañana debería iniciarse la sesión para votar si se enjuicia a Rousseff y, de pasar por mayoría simple, comenzaría el impeachment y la mandataria sería suspendida de inmediato por hasta 180 días. La puja de las cámaras abre un gran signo de interrogación sobre el futuro del proceso contra Rousseff.
En una primera reacción, Rousseff pidió “cautela” durante un acto oficial frente a simpatizantes que gritaron de alegría al enterarse. “Vivimos una coyuntura de mañas y artimañas”, apuntó. En principio, la decisión de Maranhao busca dejar en suspenso la votación del 17 de abril, cuando Diputados resolvió autorizar el juicio político a Rousseff por 367 votos a 137. El proceso pasó así al Senado, donde se da por hecho que se va a votar a favor de la apertura del juicio político por presunto delito de “maquillaje” fiscal. Se desconoce por ahora cómo responderá la propia Justicia brasileña al pedido de Maranhao, quien asumió interinamente en lugar de Eduardo Cunha, suspendido por la corte Suprema por enfrentar cargos de corrupción.
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