La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó ayer, antes de la votación en el Senado que puede iniciar un juicio para destituirla y separarla del cargo, que está “cansada de los desleales y de los traidores, pero no de luchar”. En el que pudo haber sido el último acto público de su mandato, Rousseff animó a las miles de asistentes a una conferencia sobre políticas para las mujeres a “luchar”, porque Brasil “también está cansado de los desleales, los traidores y los golpistas”. La respuesta del auditorio fue inmediata, con un coro que gritó “no habrá golpe, habrá lucha”, una frase que ya es un himno en todas las marchas de apoyo a la mandataria. Rousseff volvió a negar que las maniobras fiscales irregulares de que la acusan sean un delito y reiteró que no planea renunciar.
SUSCRIBITE a esta promo especial