El financista Guillermo Greppi, que había denunciado al ex juez Norberto Oyarbide por supuesto pedido de coimas para evitar un allanamiento, aseguró que es “blanca” la plata secuestrada por la Justicia en su casa del barrio porteño de Palermo, que suma 1,6 millón de dólares y 200 millones de pesos.
“Es el dinero que tengo del giro normal”, sostuvo el dueño de la mutual Propyme y negó que se trate de millones provenientes “de la obra pública” durante el kirchnerismo así como tampoco derivados de los “cheques de (Sergio) Schoklender”, quien fue administrador del proyecto Sueños Compartidos, de las Madres de Plaza de Mayo.
“Mis cuentas son públicas, pueden ir al Banco Nación y revisar en foja de depósitos si hay cheques de las Madres de Plaza de Mayo o de Sueños Compartidos”, desafió Greppi, que admitió ser amigo de Carlos Liuzzi, el ex número dos de Carlos Zannini en la Secretaría Legal y Técnica.
Efectivos de la Prefectura Naval y agentes de la AFIP y de la Unidad de Información Financiera (UIF) allanaron el lunes la casa de Greppi, en la calle Seguí al 4600, y los perros adiestrados descubrieron 1.600.000 dólares y 200 millones de pesos en escondites ubicados en el baño.
La orden de allanamiento fue dispuesta por el juez en lo Penal Económico Javier López Biscayart, en el marco de la causa en que investiga a Greppi por los supuestos delitos de evasión impositiva y lavado de dinero.
“Todo esto siguen siendo efectos colaterales de aquel 2013 negro y nadie investigó a los policías federales”, se quejó.
Ese año Greppi afrontó un allanamiento ordenado por el entonces juez Oyarbide en las oficinas que tenía en la calle Maipú 311 de capital, donde según los investigadores supuestamente cambiaba dinero y cheques.
Según denunció entonces, los oficiales de la División de Investigaciones Federales de Organizaciones Criminales (DIFOC) de la Policía Federal le habrían dicho que si les entregaba 2,5 millones de pesos ellos dejaban todo el operativo en la nada, no lo molestarían más y se iban por donde habían llegado. Greppi llamó a Liuzzi para contarle lo sucedido y el funcionario se comunicó con Oyarbide, quien suspendió todos los allanamientos.
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