Conocido el decisorio de la Sala III de la Cámara Penal de nuestra ciudad, el expediente podría llegar ahora al tribunal de Casación bonaerense.
Según fuentes judiciales, tanto la defensa, como la propia fiscalía, se podrían agraviar por las resultas del fallo e intentar su modificación en la máxima instancia penal de la Provincia.
Los defensores alegarían que no se hizo lugar al planteo de nulidad, tras la inspección de la Dirección de Asuntos Internos en la Departamental local, donde reunió la evidencia de cargo, y el representante del Ministerio Público diría que no hubo una correcta evaluación probatoria por parte de los camaristas, que rechazaron el pedido de detención formulado.
Sobre este último punto, los jueces Silva Acevedo y Argüero entendieron que “en el caso de autos, no se advierte al menos por ahora con las constancias colectadas, que se encuentren suficientemente acreditadas las circunstancias reseñadas para que proceda la medida de coerción solicitada respecto del delito endilgado, pues no se encuentran reunidas las exigencias legales que establece el ritual para su procedencia, con lo que entiendo apresurado su requerimiento y prematuro su dictado y que la misma debe ceder en favor de los imputados, sin perjuicio de la prosecución de la investigación”.
OTRO ESCANDALO
Por estas horas, la Policía platense se encuentra seriamente cuestionada, al margen del escándalo que se originó por la denunciada aparición de los sobres en el edificio de la calle 12, por la irrupción de otros funcionarios vinculados con causas penales.
Ese es el caso de Patricio Masana, a quien detuvieron por su supuesta vinculación con el robo que el Intendente Comunal, Julio Garro, sufrió en su casa del country Grand Bell de City Bell.
Como se recordará, este suboficial se codeaba en fiestas electrónicas con varios personajes del mundo de la farándula y de la política, llevaba una vida de millonario, manejándose con rodados importados; un lujoso alquiler de unos 40 mil pesos, más expensas, y hasta en su casa descubrieron que había una máquina de contar billetes.
Las sospechas es que podría estar relacionado con un manejo irregular de los fondos provenientes de las horas Polad, en su cargo de administrador de la comisaría primera.
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