A las 5.30 de la madrugada de ayer, dos ladrones presumiblemente jóvenes consiguieron destruir el vidriado grueso que protegía el frente de una carnicería de 21 y 73.
“Reventaron la puerta y se llevaron la caja registradora. Como era nueva y no la sabían abrir, directamente se la llevaron completa. Adentro había muy poca plata”, señaló Marcelo Martino, el dueño.
Aparentemente no hubo otras cosas que a los delincuentes les interesara robar. “Un vecino los vio y avisó al 911. La policía tardó poco, cinco minutos”, reconoció el carnicero, aunque aclaró que esa premura no sirvió para interceptarlos porque “no estuvieron mucho tiempo” para cometer el hecho.
En efecto, a la llegada de los agentes sólo quedó la chance de salir a buscarlos por el barrio, pero no fueron encontrados. Lo que más lamentó Marcelo fue la plata que perdió por la compra reciente de la registradora y por el arreglo de la puerta.
Hubo malestar en el barrio por el aumento de la inseguridad. Otro carnicero que trabaja muy cerca fue víctima de un ataque de los polichorros, en un robo extenso y por demás violento.
Ayer se registró un segundo caso cometido bajo la misma modalidad. De una casa de 10 entre 32 y 33 lograron llevarse una PlayStation, luego de meterse por una vivienda aledaña y abrir una ventana trasera.
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