Por RODRIGO CHAGARAY
Magalí Fazzi (24) es una jugadora de rugby nacida en Tandil, que está afincada desde hace varios años en nuestra ciudad. Como muchos chicos del interior de la provincia de Buenos Aires vino a estudiar a La Plata (Medicina y luego Educación Física) y se quedó. Pero en este caso, a su vida universitaria le sumó una intensa actividad deportiva, que la ligó a la ovalada.
Después de 92 años el rugby volverá a ser olímpico en los Juegos de Río 2016, donde habrá competencia masculina y femenina (algo fundamental para el Comité Olímpico) en versión de Seven, o sea de juego reducido. El rugby femenino en nuestro país es novel y está en plena etapa de desarrollo. Crece a la sombra del masculino, que está pegando pasos agigantados de la mano de Los Pumas y los Jaguares. Pero para las chicas el crecimiento es complejo y mucho más lento. La competencia escasea, los recursos de los clubes y el aporte de las uniones hacia las distintas actividades femeninas son en algunos casos reducidos. Y por ende todo se hace cuesta arriba. En ese mundo se mueve Fazzi, quien en un mano a mano con este diario habló sobre estas cuestiones e hizo especial hincapié en la necesidad de fortalecer el rugby femenino, a partir de una apuesta decidida y sostenida a la formación en las categorías infantiles, a fin de conformar una escalera natural hasta los planteles superiores.
“Hoy por hoy, en categorías infantiles (las primeras divisiones formativas en clubes, por ejemplo de nuestra ciudad) se pueden ver en varios puntos nenes y nenas entrenando, aprendiendo los secretos y las reglas del rugby. Pero todo esto se da hasta que los niños cumplen 12 años, cuando llegan a la edad de juveniles. Ahí se produce un quiebre, porque en el caso de las nenas no hay más espacio para avanzar”, aseguró Fazzi en el inicio de la charla. Y en la continuidad de su explicación sobre las diferencias que aparecen en el rugby femenino respecto del masculino, agregó: “Esta situación se convierte en un problema, que para el crecimiento del rugby femenino indica serios riesgos de discontinuarse”.
“El calendario de la URBA es muy irregular y eso es un problema. Pero lo más serio es que no hay formación en infantiles y juveniles como hay en otros países, y eso es decisivo porque si no tenemos recambio, cuando este grupo de chicas que juega en la actualidad a nivel superior se retire, no quedará nada. No habrá nuevas camadas que estén en condiciones de llegar hasta los planteles superiores. Si no nos ayudan, lamentablemente el rugby femenino desaparecerá”, advirtió.
LA COMPETENCIA EN LA URBA
La URBA tiene un campeonato femenino a nivel mayores, pero en versión de Seven (no existe el rugby femenino de quince a nivel bonaerense) que involucra a equipos como La Plata RC, SITAS, GEI, DAOM, Almafuerte, Atlético San Andrés, Berazategui, Ezeiza, San Miguel, Lanús, Centro Naval y Porteño. Es decir que no cuenta con la presencia de los principales clubes de la Unión representados por los hombres. Por esta razón, sí sobresale la presencia del representativo de las chicas Canarias, único club de Primera División con presencia en el certamen femenino y que tiene una amplísima y rica historia a nivel masculino.
En cuanto al campeonato femenino de la URBA, se disputa en sólo siete fechas con una única sede que va variando jornada a jornada. En ese marco, las chicas de La Plata Rugby vienen de obtener la “Copa de Oro” al superar en la final a SITAS por un categórico 36 a 0.
En tanto, la competencia a nivel nacional presenta algunas características similares a las que se ven en la URBA. La Unión Argentina de Rugby reúne a varios equipos de nuestro país en un torneo nacional con representantes de las Uniones del Interior (dónde las tucumanas son líderes y marcan el rumbo).
INICIOS LIGADOS A ALBATROS
Fazzi dio sus primeros pasos en el rugby de la Ciudad en Albatros, donde además ayudó en la formación de las divisiones infantiles. Con el paso del tiempo y tras un contacto con Patricio Roán, de La Plata Rugby, se acercó a Gonnet. Y allí creció como jugadora hasta que llegó al primer equipo amarillo (único club de la Ciudad donde hoy hay rugby femenino a nivel de mayores).
“Mi interés por el rugby va de la mano con querer hacer lo mismo que mis hermanos (jugadores del club Los 50 de Tandil). Le pedí permiso a mi papá para jugar y él siempre me apoyó. De hecho, yo hacía varios deportes y lo único que me pidieron mis padres fue que elija uno”. Es que Fazzi practicó karate, fútbol y finalmente recaló en el rugby. Sus condiciones la llevaron a representar al país en las tres disciplinas. “Nunca paré de competir desde que tengo seis años. Con la selección Sub 20 de fútbol hasta jugué un Sudamericano. Pero cuando supe que podía jugar al rugby de seven no lo dudé, elegí el rugby”, dijo.
A deferencia de nuestro país, el rugby femenino es para las potencias mundiales un deporte convocante. De hecho tienen sus estructuras más que aceitadas y eso es un tema que para Fazzi es clave, de cara a lograr algo similar en la Argentina. “En el Interior de nuestro país está todo mejor armado, tienen juveniles, competencia regular y por eso están un paso adelante. Pero acá también podemos. Nosotras queremos jugar y por eso todos tienen que hacer su parte. La UAR incluso en los últimos tiempos está realizando un trabajo a conciencia, pero el problema lo encontramos en el ámbito de la URBA, porque sólo hay esfuerzos esporádicos y que se dan con ciertas personas”, comentó.
EL FUTURO
Acerca de lo que se viene para el rugby femenino, Fazzi comentó: “En Hong Kong me crucé con Agustín Pichot (ex capitán de Los Pumas y vicepresidente de la World Rugby) y charlamos sobre esta problemática. Estuvimos de acuerdo en que falta muchísimo para que se desarrolle el rugby femenino y reconoció que para estar a nivel faltan demasiadas cosas”.
SUSCRIBITE a esta promo especial