Después de que salió esposada de la sala de audiencias, Claudia Córdoba fue alojada en la comisaría Novena. De allí la llevaron a la seccional de Melchor Romero, donde se dispuso que quedara detenida hasta que el Servicio Penitenciario Bonaerense determinara a qué unidad penitenciaria podían trasladarla.
La situación de las internas travestis es compleja, ya que son derivadas a cárceles o seccionales para hombres. Existe un pabellón especialmente acondicionado en un complejo de Florencio Varela, en el que en los últimos días prohibieron los ingresos por una epidemia de tuberculosis.
Por eso “habían resuelto alojarla (a Claudia) en el penal de Sierra Chica”, dijo la defensora Carolina Grassi, quien tenía previsto reclamar que la mantuvieran donde estaba (resguardada del resto de los presos), en caso de que no le concedieran el arresto domiciliario.
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