Existe un límite a partir del cual, el hábito de acumular se convierte en algo patológico. Los especialistas indican una serie de características que marcan ese momento.
1.
La persona acumula gran cantidad de objetos, incluso aquellos que o usa y que aparecen inútiles o tener escaso valor para la mayoría de la personas.
2.
Esos objeto ganan espacio en el lugar hasta llenar por completo los ambientes e impedir el uso correcto de los espacios.
3.
Los objetos acumulados impiden los desplazamientos normales, alteran la actividad de la casa y no permiten hacer actividades básicas, como la limpieza del hogar.
4.
A diferencia del coleccionista, el acumulador compulsivo no sigue un orden, no gusta de exhibir sus pertenencias y suele conservarlas de manera descuidada y caótica.
SUSCRIBITE a esta promo especial