BRASILIA.- La mandataria suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, alertó ayer sobre los “riesgos” que corren el país y su democracia desde que están bajo un “Gobierno ilegítimo”, como consideró al que preside interino Michel Temer, mientras salió en búsqueda de apoyo externo.
“No sé si el riesgo existe ahora, en este momento. Pero creo que un Gobierno ilegítimo precisará siempre de mecanismos ilegítimos para mantenerse en el poder”, declaró Dilma en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros, donde cuestionó que el nuevo gobierno no tiene entre los integrantes del gabinete ninguna mujer ni ningún negro.
La mandataria recibió a la prensa extranjera en el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial que aún mantiene, también reiteró que se propone “luchar” para recuperar el poder, para lo cual espera demostrar su inocencia en el juicio político al tiempo que afirmó que por sus primeros pronunciamientos el gobierno de Temer, será “liberal en la economía y conservador en las áreas social y cultural”.
Dilma dijo que mientras esté alejada del poder está dispuesta a visitar cualquier país al que sea invitada e incluso al papa Francisco, aunque aclaró que no tiene planes, al menos por ahora, de viajar al exterior para denunciar el “golpe.
También tuvo unas palabras de especial cariño en relación a Francisco. “Si el Papa me invita voy (al Vaticano)”, dijo Rousseff, quien indicó que las dos veces que estuvo con Francisco, en Brasil y en El Vaticano y se sintió “muy próxima” ya que comparte su visión del mundo.
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