El nuevo ministro de Hacienda brasileño se comprometió ayer a implementar reformas, incluso potencialmente polémicas de ser necesario, para poner en marcha la estancada economía del país, pese a que Temer es blanco de un creciente aluvión de críticas por nombrar a un gabinete conformado completamente por hombres de raza blanca.
Temer prometió que sacar a Brasil de su peor recesión en décadas será su máxima prioridad, y la designación de Henrique Meirelles, el ex presidente del Banco Central, fue bien recibida por el mercado financiero. Se ha pronosticado que la economía sereducirá cerca de 4% este año después de un 2015 igual de pésimo, y la inflación y el desempleo rondan el 10%, un marcado declive luego de que el gigante regional gozó por largo tiempo de alto crecimiento.
Lo cierto es que Meirelles prometió llegar a implementar reformas políticamente riesgosas entre ellas un ajuste al sistema de pensiones brasileño, que permite que algunas personas se jubilen con poco más de 50 años.
Sin embargo, Meirelles fue reservado respecto al paquete de medidas que tomará ya que dijo desconocer la magnitud del problema financiero de Brasil.
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