Durante la semana Gustavo Alfaro sabía que no iba a ser una tarea fácil dirigir ante River, por las grandes distancias que hay en el Monumental.
Tras haber sido expulsado ante Independiente (el Tribunal de Disciplina le dio una fecha de suspensión) no iba a poder estar con sus dirigidos ni siquiera en el vestuario.
Así es que brindó la charla técnica en la Casona ubicada en Estancia Chica y tras esto los futbolistas viajaron en el ómnibus con el resto del cuerpo técnico, mientras que Alfaro lo hizo en un auto junto a un administrativo.
Ya en el Monumental, Alfaro se ubicó en uno de los dos palcos que la dirigencia riverplatense les dio a sus pares Triperos.
Desde allí junto a Ricardo Rezza, Alfaro siguió las alternativas de lo que ocurría con sus colaboradores en el banco de suplentes.
Claudio Cristofanelli se quedó casi todo el tiempo sentado allí, mientras que Carlos González tomó un rol más protagónico parado al lado de la línea de cal, dando permanentes indicaciones.
Alfaro en la semana se mostró molesto y sintió que fue “injusto” lo que le pasó, y ayer hizo notar su fastidio en conferencia de prensa (ver aparte).
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