Derecho a la identidad
Graciela Palma Arizaga refiere: “¿Para qué buscás? ¿Por qué no agradecés lo que tenés? Suelen hacernos estas preguntas cuando contamos que buscamos nuestra verdadera identidad de origen. A pesar de aclarar que no fuimos adoptados sino anotados como hijos propios, apropiados, aunque la palabra no guste. Se hicieron las cosas mal. Y las mentiras, los pactos de silencio, la incertidumbre sobre cuáles serían nuestros verdaderos orígenes sin certeza de la fecha de nacimiento, ni el lugar donde nacimos, a veces mirándonos al espejo y preguntarnos el por qué de nuestros rasgos, nos duele. La TV nos muestra novelas o comedias como La Leona o Educando a Nina donde situaciones muy similares a las nuestras les ocurre a los personajes principales. Claro, son necesarias para justificar el argumento y el personaje que expresa dolor, angustia, sorpresa, estado de shock emocional son importantes para interesar al espectador. Pero cuanto esto sucede en la vida real y queremos buscar nuestra verdad personal las reacciones son negativas, crearnos culpa de situaciones que no provocamos y la indiferencia de muchos. Lo malo es cuando el Estado es quien se muestra indiferente”.
Pasajes de micros de larga distancia
Eduardo A. Ottonello dice: “Quienes vivimos en el interior disfrutamos de muchas ventajas y algunas desventajas y si somos de poblaciones pequeñas o rurales algunas más aún y con el paso de los años vemos que pasan los gobiernos pero los servicios públicos empeoran o mantienen viejas y deleznables prácticas. Soy de Alberti, localidad cabecera de partido y nuestras posibilidades de viajar en caso de no hacerlo con vehículo propio son algunos pocos micros que paran ocasionalmente en la ruta, algunas combis de ciudades vecinas y el malogrado FFCC Sarmiento que por hundimiento de un par de puentes sobre el río Salado y sobre un arroyo, en nuestro distrito, ya no corre. Más allá de los males generales, sufrimos otros; el 26 de abril, a las 4, hice seña en la Ruta y se detuvo un micro de la empresa Dumas Cat y para mi alegría con destino a La Plata. Alegría que se empañó un poco al saber que debía cobrarme como si hubiese iniciado el viaje en Carlos Casares, es decir casi 130 km más lejos, dado que Alberti no hay parada oficial”.
EL DIARIO NO SE HACE RESPONSABLE POR LOS ORIGINALES QUE SEAN ENTREGADOS PARA SER CONSIDERADOS POR LA REDACCION .
SUSCRIBITE a esta promo especial