Desde hace más de 40 años e impulsados por la crisis petrolera que se desencadenó en el mundo, se iniciaron en la Argentina estudios y trabajos cada vez más consistentes sobre el uso de la energía solar, no acompañados hasta ahora por instalaciones de magnitud aunque sí con muchas y exitosas experiencias puntuales.
Así, se puede hacer una rápida revisión de los distintos usos y experiencias alcanzadas en sistemas solares de energía en nuestro país, pudiéndose mencionar, entre muchos otros casos, el secado solar de productos agrícolas, la creciente utilización del sistema para la calefacción de edificios o la producción de energía eléctrica mediante paneles fotovoltaicos.
En cuanto a los más recientes antecedentes en nuestra ciudad pueden mencionarse los meritorios trabajos realizados por alumnos de la Escuela Técnica 3 de Los Hornos y del Colegio Nacional, que diseñaron y fabricaron sistemas de energía solar para escuelas de La Plata y, asimismo, la iniciativa de la Universidad Nacional de La Plata referida a la instalación de 72 paneles solares en la facultad de Informática para que la energía que produzcan sea utilizada por esa unidad académica, lográndose así reducir los costos de consumo eléctrico. Todo ello como producto, claro está, de una creciente profundización de los conocimientos sobre el tema.
Existen asimismo programas de energía solar para alimentar el alumbrado público en varias ciudades argentinas, así como en distintos organismos del Estado, sin dejar de considerar que muchos particulares –aprovechando el gradual bajo costo que implica el recambio de la electricidad convencional por la solar- decidieron incorporar ese nuevo tipo de energía a sus hogares. Por otra parte son varias las facultades de Arquitectura del país -entre ellas las de La Plata, Rosario, Buenos Aires y Tucumán- que cuentan con cátedras sobre energía solar.
En este contexto cada vez más propicio, resulta digno de ponderación un proyecto presentado por dos concejales platenses que propone la obligatoriedad de instalar paneles solares en edificios y nuevas construcciones de La Plata, especialmente por las ventajas económicas que pueden derivarse de ello.
En los fundamentos, los ediles aluden a la crisis energética existente en la Argentina y, asimismo, al alto costo mensual que las familias deben afrontar en el pago del servicio eléctrico, resultando por ello imperioso adecuar las normas a las innovaciones tecnológicas compatibles con el medio ambiente para las nuevas construcciones, como así también en las refacciones que se autoricen en el futuro.
Se debe hablar, también, de la energía eólica, de mayor expansión que la solar en la Argentina. Sin embargo, lo que importa es que ambas fuentes energéticas se difundan y se facilite su adopción, al mismo tiempo que se profundice en el estudio y adquisición de los conocimientos para incrementar su eficacia. Estos sistemas hoy alternativos aparecen como los caminos para superar en el futuro la dependencia de los combustibles ahora en uso y conviene que el país esté en condiciones de mantenerse actualizado en esa materia.
En el caso de la energía solar, otra obvia ventaja es que no existe costo de combustible, de manera que los únicos gastos de generación son los que requiere el mantenimiento de las pantallas. Por lo tanto, se está hablando de experiencias y de avances que deben profundizarse, porque las nuevas energías brindan una solución económica que, además, es compatible a los postulados que hoy se invocan en defensa de una mejor calidad de vida.
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