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María Eugenia Vidal espera que esta semana la Legislatura le otorgue la última herramienta que considera necesaria e imprescindible para encarar las reformas que, asegura, necesita el Estado bonaerense: la ley de emergencia administrativa.
No parece un trámite sencillo. Salió del Senado luego de varias semanas de intentos fallidos, negociaciones y concesiones a la oposición. En Diputados no parece que el trámite esté despejado de obstáculos.
Un sector de gremios estatales movilizó y consiguió que se abriera un espacio de discusión que se centra en un aspecto central: el artículo que permitirá al Ejecutivo contratar personal sin que esa ligazón con el Estado le genere a ese empleado derecho alguno a permanecer en el cargo una vez concluido el plazo del contrato.
Para no pocos sindicatos esa prerrogativa es inaceptable: el contrato ha sido utilizado durante años como el primer eslabón para que un empleado termine formando parte de la planta permanente en la administración pública.
La cuestión no sólo genera ruido en la rama sindical. Hay diputados de la oposición que no están dispuesto a darle esa herramienta a la Gobernadora. La cuestión es que esas dudas también embargan al Frente Renovador.
Cuentan que Sergio Massa se habría comprometido con Vidal en aprobar esa ley, pero en su tropa legislativa de la Cámara baja existen posiciones encontradas. “En Nación vamos a votar una ley antidespido y acá hacemos una ley al revés”, se quejaba en las últimas horas uno de los legisladores massistas.
Habría que prestarle atención a una reunión que los intendentes que responden a Massa mantendrán mañana con el ministro de Gobierno, Federico Salvai. Hay quienes especulan que de allí podría aparecer una llave para abrirle la puerta a la ley que reclama el gobierno de Cambiemos.
RECLAMOS EN EL BOLSO
Estos alcaldes llegarán al despacho de Salvai con no pocos reclamos que van desde algunas picardías que dirigentes del PRO estarían ejecutando en sus distritos, hasta la llegada de recursos que, en algunos casos, estarían por debajo de los montos comprometidos por el gobierno bonaerense.
El debate de esta ley esconde algunas otras realidades. Varios legisladores creen que llegó el momento de empezar a marcar diferencias con Vidal en momento en que se habla, y mucho, de la elección de medio término de 2017. De hecho, la última sesión de Diputados dejó una marca en ese sentido: el massismo se unió al Frente para la Victoria y otras vertientes del peronismo para reclamarle a a la administración de Cambiemos que ponga en marcha el demorado proyecto de Boleto Educativo.
En el oficialismo se encendieron algunas luces de alarma. Confían en que Massa terminará alineando a su tropa para acompañar en la votación de la emergencia administrativa. Pero por las dudas alistan al ministro de Trabajo, Marcelo Villegas, a quien se le encomendó salir a explicar los alcances de una norma que hace ruido, como para salir al cruce de la presión sindical que encontró tierra fértil en algunos despachos del massismo.
En forma paralela, el PRO comenzó a poner en cancha, aunque en forma tibia y en fase experimental, algunos soldados con los que evalúa dar la batalla del año próximo.
Jorge Macri ya salió de recorrida por el interior bonaerense. Estuvo en Lincoln hace unos días, en el arranque virtual de su tarea de instalación pública con la mira puesta en llegar a una banca en el Senado. El viernes intensificará esas movidas en Adolfo Alsina y Coronel Suárez.
Tampoco parece casual la presencia en los actos que encabezan Mauricio Macri y Vidal en el Conurbano, de la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. Ayer estuvo en Tres de Febrero y multiplicó su exposición en medio de las versiones que la ubican como uno de los nombres en danza para ir de candidata por la Provincia.
Otro ministro, Esteban Bullrich, trabaja con las mismas ambiciones con el respaldo político de uno de los principales armadores del PRO: el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. Claro que no puede ignorarse a Lilita Carrió, con flamante domicilio en la Provincia, y algún muy sorpresivo candidato extrapartidario de peso que podrían proponer los radicales.
Monzó y Vidal se reunieron en las últimas horas no sólo para hablar de la gestión legislativa en busca de avanzar con la restitución de recursos para la Provincia. Cuentan que se habló, y mucho, de política. Y que habrían limado asperezas a instancias del presidente Mauricio Macri.
REACOMODAMIENTOS
En el peronismo, en tanto, también se piensa, y se actúa, con la mirada puesta en la elección legislativa.
Está en marcha un suerte de operativo para ir instalando la figura de Florencio Randazzo, promovido por varios intendentes, entre ellos, Gabriel Katopodis, Martín Insaurralde y Gustavo Menéndez.
Randazzo no se lanzará todavía, pero dio el OK para que vayan instalando su nombre con la idea de liderar un espacio que represente el peso territorial en el justicialismo provincial.
Hay al menos 15 alcaldes subidos a ese esquema al que resiste, por ahora, el matancero y presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza.
Espinoza y estos intendentes randazzistas quedaron enfrentados luego de que en el Senado se intentara cambiar a los representantes peronistas en el directorio del Banco Provincial. El ex alcalde se solidarizó con Daniel Scioli y bloqueo, por ahora, los nombramientos que proponían los legisladores ligados a Randazzo y a Julian Domínguez.
Cuentan que por estas horas habrá un encuentro reservado entre un par de intendentes y Espinoza en busca de bajar tensiones y evitar que el matancero mande al puñado de senadores que le queda a los brazos del kirchnerismo y La Cámpora.
“Fernando tiene que elegir entre quedarse con Scioli y el kirchnerismo, o ir hacia algo nuevo”, dicen en el círculo de intendentes que reporta a Randazzo.
Hay quienes creen que Espinoza podría terminar formando parte de ese esquema, acaso, como primer candidato a diputado nacional.
(*) Periodista de la sección Política
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