El Senado de Brasil definirá en los próximos días el calendario del proceso contra la presidenta Dilma Rousseff, suspendida por 180 días y sustituida por Michel Temer, contra quien ayer había pequeños focos de resistencia en las calles. Pese a que en Brasil se temía que la decisión de abrir un juicio que puede acabar definitivamente con el mandato de Rousseff fuera seguida de una gran agitación popular, hasta ahora las protestas no han sido importantes.
Después de que el pleno del Senado aprobara el jueves la apertura del juicio, por 55 votos a 22, el trámite deberá regresar a una comisión especial de 21 senadores que estudiará las pruebas que existen contra la mandataria y escuchará a testigos de la acusación y la defensa. Dilma está acusada de realizar maniobras contables irregulares en 2014 y 2015 para “maquillar” los balances fiscales. Según indicó la comisión especial antes de la votación en el Senado, esas maniobras violaron varios artículos de la Constitución y de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que regula el uso del dinero público.
El senador Raimundo Lira, titular de la comisión especial, dijo que discutirá el calendario del proceso desde mañana martes, cuando se reunirá con el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, que liderará el trámite a partir de ahora. Allegados a Temer sostienen que el presidente interino, que da como un hecho que Rousseff será finalmente destituida y que él seguirá en el cargo, desea que el trámite concluya “antes del inicio de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en agosto, para no tener que recibir a los jefes de Estado (que acudan al evento) como presidente interino”, según indicó la revista Veja. Uno de los primeros pasos de la nueva fase del proceso será la presentación de la defensa de Rousseff ante la comisión especial. El plazo para esa presentación es de 20 días y corre desde el pasado día 12. Tras recibir la defensa y escuchar testigos de ambas partes, la comisión deberá elaborar un informe final con las conclusiones que, de ser aprobado por mayoría simple, pasará al pleno del Senado. Si los 81 senadores respaldan ese informe por mayoría simple, el documento pasa a la Corte, que decidirá la fecha en que se convocará de nuevo al pleno de la Cámara alta para una única sesión en la que se tomará una decisión final sobre el futuro de Rousseff y Temer. Si Dilma es destituida por una mayoría calificada de dos tercios (54 votos), Temer gobernaría hasta el 1 de enero de 2019, cuando vence el actual mandato, pero si fuera absuelta por la Cámara alta, recuperaría de inmediato el poder.
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